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Terra
La Coctelera

inventiva

13 Abril 2007

COMO SOMBRA LEVE DE UN NAUFRAGIO...

Angel de bruma*

Vestido como en el mundo
ya no se me ven las alas
Rafael Alberti

Yo he visto los reflejos que la niebla
esparce en las cunetas y en el cielo;
fui testigo del fuego y de la escarcha;
vi la rebelión del alba en los tejados,
las danzas de los gatos, la partida
de esas nómadas aves que no vuelven,
el verde resplandor del horizonte
perdido entre montañas y jilgueros.

Yo vi caer la nieve sobre la tarde agonizante;
también anochecer en las orillas
de un arroyo que fluye hacia el olvido,
y el fleco de la lluvia en la distancia.

Pero los delirantes dioses me cegaron
por no acatar la fe de los horarios.

Fantasma de mí mismo, vago
por los interminables pasillos
de una realidad que no es la mía.

Sobrevivo
en este invierno largo
contra viento y arena sobrevivo
sin dios ni arma ni salvoconducto.

Sobrevivo
letra a letra, incoloro
epitafio, paredes desconchadas,
alas ensangrentadas, vertederos
de palabras antiguas, sobrevivo,
superviviente apenas, sobrevivo
como la sombra leve de un naufragio.

*de Sergio Borao Llop. sergiobllop@yahoo.es
http://al-andar.blogspot.com
http://www.aragonesasi.com/sergio

Como la sombra leve de un naufragio...

CULTURA : EL NOVELISTA MURIO A LOS 84 AÑOS

Adiós al escritor Kurt Vonnegut, la voz más lúcida de la contracultura*

Elogiado por Graham Greene, definió toda una época con su libro "Matadero V".

EN CASA. UNA DE SUS ULTIMAS IMAGENES PUBLICAS EN SU HOGAR DE LONG ISLAND.

*Dinitia Smith THE NEW YORK TIMES. ESPECIAL

El miércoles por la noche murió en Manhattan Kurt Vonnegut, cuyo oscuro talento cómico y acuciante visión moral en novelas como Matadero cinco, Cuna de gato y Dios le bendiga, Mr. Rosewater, supieron captar el carácter de su tiempo y la imaginación de toda una generación. Tenía 84 años y vivía
alternativamente entre Manhattan y Sagaponack (Long Island).
Su muerte fue informada por su esposa, la escritora y fotógrafa Jill Krementz, quien reveló que Vonnegut había sido hospitalizado luego de sufrir lesiones cerebrales irreversibles, como resultado de una caída ocurrida hace varias semanas.
Vonnegut escribió obras de teatro, ensayos y ficción. Pero fueron sus novelas las que se convirtieron en clásicos de la contracultura norteamericana, convirtiéndolo en un ídolo literario, en especial entre los
estudiantes de las décadas del 60 y 70. Copias gastadas de sus libros podían encontrarse en los bolsillos traseros de los blue jeans de los estudiantes o en las habitaciones de las universidades de todo EE.UU.
Al igual que Mark Twain, Vonnegut utilizaba el humor para abordar las preguntas básicas de la existencia humana, como "¿para qué estamos en este mundo?" o "¿existe alguna figura con autoridad que dé sentido a todo esto, un Dios que a la larga, y a pesar de hacer sufrir a la gente, le desee lo mejor?". Compartía también con Twain un profundo pesimismo.
Pero no todos los temas de Vonnegut eran metafísicos. Con una mezcla de ciencia ficción, filosofía y bromas, Vonnegut escribió también sobre las banalidades de la cultura de consumo, por ejemplo, o la destrucción del medio ambiente.
Sus novelas -14 en total- eran universos alternos, llenos de imágenes confusas y poblados por razas de su propia creación. Vonnegut inventaba fenómenos y religiones.
El punto de inflexión en la vida de este novelista fue el bombardeo a Dresden (Alemania), por parte de las Fuerzas Aliadas (1945), hecho del que fue testigo de primera mano, como joven prisionero de guerra.
Su experiencia en Dresden sirvió de base para su obra Matadero cinco, publicada en 1969 con el telón de fondo de la guerra de Vietnam, los disturbios raciales y los levantamietnos sociales y culturales. Para él, la única redención posible para la locura y aparente falta de sentido de la existencia era la bondad humana.
Vonnegut esquivaba la puntuación y estructuras tradicionales. Sus libros eran una mezcla de ficción y autobiografía en tono vernáculo, proclive a los párrafos de una sola frase, las señales de exclamación y la bastardilla.
Graham Greene lo definió alguna vez como "uno de los escritores vivientes norteamericanos más competentes". Y hay críticos que llegaron a decir que Vonnegut fue el inventor de un nuevo género literario, que dotaba a la ciencia ficción con un toque de humor y moral, que lo elevaba a la categoría
de literatura seria.
Fue acusado de repetirse y de reciclar temas y personajes. A algunos lectores su trabajo les parecía incoherente. Sus críticos más duros lo consideraban nada más que un filósofo de libros cómicos, un proveedor de aforismos vacíos.
Vonnegut había nacido en Indianápolis, en 1922, y era el menor de tres hermanos. Su padre era arquitecto y su madre provenía de una adinerada familia cervecera. Su madre se suicidó y este hecho lo marcó por el resto de su vida. Tuvo luego dificultades con las mujeres durante toda su vida.

TRADUCCION: Silvia S. Simonetti

Antecedentes

"Por mí, que se vaya al carajo la evolución. Menudo error estamos hechos.
Hemos hervido de muerte este planeta dulce y sustentador de vida (el único de toda la Vía Láctea) con un siglo de euforia por el transporte. El gobierno ha declarado la guerra a las drogas, ¿no? Pues que vayan a por el petróleo, ¡eso sí que es un colocón destructivo! Con un poco de esa mierda que te metas en el coche puedes ir a ciento cincuenta por hora, atropellar al perro del vecino y cargarte la atmósfera. Oye, ya que nos ha tocado ser Homo sapiens, ¿para qué darle más vueltas? Carguémonos el chiringuito.
¿Alguien tiene una bomba atómica? ¿Quién no la tiene hoy en día?
Sin embargo, tengo que alegar algo en defensa de la humanidad: en cualquier era de la historia, incluido el jardín del Edén, todos somos unos recién llegados. Y, excepto en el jardín de Edén, siempre te encuentras desde el principio con una serie de juegos que son como para desquiciarte, aunque de
entrado no estuvieras loco. Algunos de los juegos desquiciantes de hoy en día son el amor y el odio, el liberalismo y el conservadurismo, los automóviles y las tarjetas de crédito, el golf y el baloncesto femenino".

(de Un hombre sin patria, 2006)

Una inocencia que perfora*

*Claudio Martyniuk cmartyniuk@clarin.com

Sus novelas tienen una escritura simple y depurada, que hace suave la lectura. Se respira la frescura, se choca con una inocencia irónica que cava y perfora la certeza de las apariencias. Experimentó mucho -la Gran Depresión, la Segunda Guerra, el trabajo en General Motors, etc.- y con la fantasía más sensible viajó al fondo de esas experiencias. Escribió sobre máquinas e ingenieros, nazis y bomberos, vendedores de autos y millonarios, acerca del lugar de la subjetividad, de las emociones y de las búsquedas
existenciales en el universo que aplana. La galaxia Vonnegut tiene estrellas: los personajes de sus narraciones, seres de tinta entrañables como Paul Proteo, Kilgore Trout o Elliot Rosewater. Sus libros observan desde la inocencia la experiencia empobrecida. Desde la escritura, Vonnegut sigue comportándose como un chico sabio y juguetón que regala lucidez, humor y también melancolía.

*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/04/13/sociedad/s-05101.htm

Las/12|Viernes, 13 de Abril de 2007
El angel devastado*

Annemarie Schwarzenbach, escritora de particular lirismo, poeta, viajera tenaz, fotógrafa y también incansable buscadora de paraísos artificiales –como los que ofrecen algunas drogas–, ha sido capaz de sembrar amores a su paso y también de cosecharlos sin perder nunca su compromiso político ni el deseo de aventura con el que se topó su vida, justo en el fin, a los 34 años. He aquí un homenaje a esta mujer a la que ahora, merced a la editorial Anagrama, puede leerse en castellano.

En su casa, 1942

*Por Moira Soto.

Ella tenía un rostro muy hermoso que, lo supe enseguida, me perseguiría hasta el fin de mi vida con su aire de indefinible tristeza... Frente a semejante esplendor, no pude dejar de pensar en el encuentro entre Mushkine y Nastasia en El idiota, cuando él experimenta terror, piedad, amor. Ella vestía lo más sobrio de la moda de ese verano, pero hasta yo misma me di cuenta del sello de un gran couturier parisiense. Me pidió enseguida que la llamara Annemarie y nos convertimos inmediatamente en amigas. A su pedido, la volví a ver al día siguiente.” Así describió Carson McCullers su encuentro en octubre de 1940 con la suiza Annemarie Schwarzenbach, escritora, periodista, fotógrafa, arqueóloga, cuya vida y obra comenzaron a ser recuperadas, investigadas y exaltadas en los –’90, más de cincuenta años después de su muerte acaecida en 1942, a los 34.
La genial escritora norteamericana, de 23, acababa de llegar a Nueva York gracias al suceso de su primera novela, El corazón es un cazador solitario. El hecho de que Carson estuviera con su marido no impidió que la joven se enamorase locamente de la bella y seductora Annemarie, de 32. Pero la suiza mantenía por ese entonces un tormentoso affaire con la exiliada alemana Margot von Opel, también casada (con el riquísimo industrial del mismo apellido), y no pudo corresponder a la pasión de Carson McCullers, aunque se encariñó mucho y apreció, además de su novela, las afinidades que las acercaban: ambas habían publicado su primer libro a los 23, habían dejado una prometedora carrera de pianistas y sufrido la dominación de madres autoritarias y posesivas, ambas escribían sobre la soledad y el ansia desesperada de amor. A Annemarie, en contra de toda forma de discriminación desde muy joven, la conmovió el espíritu sensible y democrático de Carson, capaz de “poner en escena a personajes negros con la misma precisión y sencillez, y en el mismo plano que a los personajes blancos”.
Corresponsal en los Estados Unidos de varios periódicos suizos, AS envió pronto su elogioso artículo sobre la autora de El corazón..., en cuya primera versión, no publicada, incluía parte de una carta que le enviara CM hablándole de sus búsquedas y metas literarias. Poco después, tiene lugar la separación de las dos amigas, y entonces Annemarie le escribe a Klaus Mann, su amigo del alma: “Pensé que estaba manejando este asunto con prudencia y tacto, pero ella está tan convencida de que soy su destino... Y ahora su marido la ha dejado a causa de esta situación. Margot tiene razón al pensar que una no es del todo irresponsable cuando suceden episodios como éste”. En realidad, fue Carson McCullers la que dejó a su esposo Reeves y se fue sola a Vermont, a un importante encuentro de escritores. A su regreso, intentó vanamente reencontrarse con Annemarie, quien le confió su preocupación por carta al editor Robert Linscott: “Me apena no estar en condiciones de hacer algo por Carson. La quiero profundamente, desearía que el mundo le resultara más fácil de afrontar, que nunca nadie le hiciera daño. Pero ella es una candidata segura a no poder admitir ciertas realidades”. Ciertamente, AS sabía muy bien, en carne propia, de qué estaba hablando.

Sin rencores, Carson McCullers le dedicaría su segunda, magnífica novela Reflejos en un ojo dorado (1941) para júbilo de Annemarie (“Que un talento tan grande como el tuyo exista, que un libro como éste sea leído, Carson querida, será una compensación para mí”, le escribió desde el Africa. “Acuérdate de los momentos en que nos comprendimos, cuánto nos quisimos. No olvides nunca esta terrible obligación de escribir, no te dejes estar y cuídate mucho”). Años después, en un ensayo, Carson McCullers anotaría refiriéndose nuevamente al aspecto de su amada, ya muerta: “Su cara era un Donatello, su fino pelo como el de un muchacho, su mirada azul oscuro te examinaba lentamente, su boca era infantil y dulce”. Y Annemarie evocaría de Carson “su rostro pálido de niña, sus grandes ojos grises soñadores, su expresión inteligente e inocente, a la vez triste y llena de osadía”.
El año próximo se cumple el centenario del nacimiento de Annemarie Schwarzenbach, nacida el 23 de mayo de 1908 en Zurich, hija de un poderoso industrial textil de la seda, Alfred Schwarzenbach, y de Renée Wille (hija del general Ulrico Wille y de Clara von Bismarck, parienta del canciller). Tercera entre cinco hijos e hijas, Annemarie recibió instrucción primaria a domicilio, en la suntuosa propiedad rural de Bocken. También aprendió a tocar el piano y equitación. A partir de 1923, estuvo un par de años en una escuela privada secundaria y empezó a escribir para la revista del movimiento Wandervogel. Luego estudió dos años en el instituto para mujeres de Fetan donde obtuvo el título de bachiller. En 1928 logró viajar a París y hacer varios cursos en la Sorbona. A los 21, publicó la nouvelle Erik en el diario Neue Zürcher Zeitung, de Zurich, donde al año siguiente le aceptaron un ensayo sobre la juventud. En 1930 conoce a personas que tendrán mucho peso en su vida como Claude Bourdet y Erika Mann –hija del escritor Thomas Mann–, de quien se enamora sin reciprocidad, aunque ambas mujeres mantienen una amistad con altibajos a lo largo de los años. En ese mismo año escribe la nouvelle Ruth y se encuentra con Klaus Mann, hermano de Erika. En 1931, termina su doctorado de historia y aparece su primera novela, Los amigos de Bernhard, mientras prepara otra obra de ficción, hoy perdida. Comienza a trabajar en periodismo y a viajar asiduamente.
A los 25, las cartas de la vida de Annemarie Schwarzenbach están echadas: asumido el compromiso antifascista, iniciada en el consumo de morfina, estrechados los lazos de amistad con los hermanos Mann con quienes comparte la actuación contra el nazismo, amistades amorosas con varias mujeres, crisis de salud agravadas por su dependencia de las drogas y el alcohol, viajes en todas direcciones, vocación indeclinable por la literatura, gusto por la investigación periodística desde los más diversos enfoques, relación muy conflictiva con esa madre tremenda que pretende modelarla como un objeto artístico a su antojo, y que no soporta que la chica (que está de acuerdo con ella en el entusiasmo por los caballos y la música) se le escurra de las manos a través de largos viajes a países exóticos y lejanos, y –sobre todo– por medio de la literatura, ese territorio donde Annemarie empieza a revelar secretos que la “generala”, deseosa de salvar la fachada aristocrática de cualquier escándalo, preferiría guardar celosamente. De hecho, buena parte de los diarios íntimos y otros textos de la escritora, muerta a los 34 por causa de una caída de la bicicleta, fueron hechos desaparecer por su madre y su abuela, dos guardianas de la compostura exterior.
En los ’90, pues, Annemarie Schwarzenbach comienza a ser redescubierta y valorada, aparece una serie de biografías, entre las cuales la de Vinciane Moescheler (2000) y la de Dominique Laure Miermont (2004) publicada por Payot, editorial francesa que ha dado a conocer varios libros de AS. Asimismo se consigue en castellano la historia de vida novelada Ella, tan amada, editada en España por Anagrama (2006), de Melania G. Mazzucco, basada en datos verídicos pero escrita en una especie de trance mediúmnico. Uno de los viajes de AS a Oriente inspiró el film The Journey to the Kafiristan (2001), de Fosco Dubini.
El torbellino de una vida
Una de las fotos más misteriosas y turbadoras de Annemarie Schwarzenbach –tan fotogénica ella sin una brizna de maquillaje– es la que le tomó Marianne Breslauer, discípula de Man Ray, en Berlín, 1932. Look de efebo a lo Tadzio (el adolescente de Muerte en Venecia, la novela de Thomas Mann filmada por Luchino Visconti), poquitos años después de cruzarse con Gustav von Aschenbach: el pelo corto al desgaire, la mirada triste puesta en otra parte, la mitad del rostro en sombra. “Ella me hizo el mismo efecto que a todo el mundo con su extraña mezcla de hombre y mujer”, declaró Breslauer en 2001, poco antes de morir. “Para mí, Annemarie correspondía a la imagen del arcángel Gabriel en el Paraíso... No del todo un ser vivo sino una obra de arte.”
Es precisamente la foto que Annemarie le envía a fines de 1934 a Claude Acchille Clarac, el diplomático francés con quien se casará en Teherán, 1935, un matrimonio que convenía a ambos en esa época –a él le gustaban los hombres, quizá menos que a ella las mujeres– y le aseguraba a Annemarie la nacionalidad francesa, un posible recurso frente al ascendente nazismo. En la dedicatoria, después de señalarle que su madre Renée detestaba esa imagen debido a su apariencia un poco mórbida, pregunta maliciosa: “¿Acaso tú, querido, soportarás esa mirada? Es mi lado tenebroso...”
La poeta Catherine Pozzi, uno de los amores de Paul Valéry, conoció a AS al año siguiente de haber sido hecha esa extraordinaria foto y le escribió a su hijo Claude Bourdet (quien poco después caería flechado por la rubia fatalmente ambigua): “Cuánta gracia en ese rostro serio, aunque su mirada irradia inquietud, como solicitada por invisibles penas... Cerca de ella se tiene un curioso sentimiento de inestabilidad, como si trasmitiera el mal de Europa”. Obviamente, la poeta percibió en ella el reflejo de los conflictos crecientes que agitaban Europa.
La belleza enigmática, equívoca de la suiza viajera con sed de infinito fascinaba a su paso, provocaba comentarios de admiración, asociaciones con lo angélico pese a su conducta escandalosa, a sus amores cambiantes, a su afición a las drogas y el alcohol. El poeta Roger Martin du Gard la vio como “un ángel inconsolable” y, para no ser menos, Thomas Mann –que tenía debilidad por ella y la nombra varias veces en su diario– la describió como “un ángel devastado”.
Entre los múltiples talentos de Annemarie figuraba su destreza para tocar el piano, desarrollada desde muy chica bajo la mirada exigente de su madre, melómana fervorosa que se desvivía por las óperas de Wagner, y también por una mezzo alemana que las interpretaba, Emma Krüger, a quien había conocido en 1910 haciendo Lohengrin. Renée se rindió ante su voz y su calidad interpretativa y mantuvo con la cantante una intensa amistad ante la tolerancia de papá Alfred. Emma disponía en Bocker del mejor de los cuartos de huéspedes, que sólo ella (y el personal de limpieza) pisaba, incluida la sala de baño con grifería de plata. A casa de Annemarie caían compositores (Richard Strauss, Arthur Honegger), pianistas (Wilhem Backhaus), directores de orquesta (Arturo Toscanini, Bruno Walter). Criada en ese ambiente propicio, con excelentes maestros y muy dotada como intérprete, no extraña que la chica haya debutado adolescente en Zurich, tocando el concierto de Schumann. Su precoz virtuosismo llamó la atención de los entendidos y una prometedora carrera pareció abrirse.
Tapa de la revista “Sie und er”. Noviembre, 1942. Con Erika Mann. Venezia, 1932.
Pero en esta etapa también aparece el interés de Annemarie por la escultura (a la escritura ya se dedicaba desde niña) para fastidio de mamá Renée, quien –según le contó AS a Carson McCullers– llegó a golpearla porque contradecía sus planes, lo que la reafirmó en su deseo de soltarse de esa tutela sofocante. En el liceo, la inquieta jovencita adhiere al Wandervogel, movimiento juvenil neorromántico pro retorno a la naturaleza, de tendencias pacifistas y socialistas, que cuestiona el papel del Estado, la Iglesia, la familia, la escuela. Annemarie escribe varios artículos en la revista del movimiento, entre los cuales uno titulado El problema de las muchachas: en tono provocativo y reivindicatorio, critica la pasividad de las chicas en las discusiones, la falta de un punto de vista personal, la pereza mental. “Que los muchachos son más fuertes físicamente, es algo evidente –anota–, pero en general nosotras las mujeres no somos en absoluto inferiores a ellos.” Visionaria a los 17, exhorta a las jóvenes a emanciparse de la protección masculina, a constituir una fuerza autónoma.
Adolescente, ya hace estragos en varones y mujeres: un prestigioso teólogo, el pastor Ernst Merz, se enamora de ella y se lo confiesa en una carta, pero a Annemarie sólo le interesa mantener discusiones teológicas con él. El coup de foudre absoluto lo recibe la estudiante que ya dejó el piano, aunque no la música, a los 22, en 1930, cuando conoce a Erika Mann, de 25, linda, dinámica, irónica, segurísima de sí misma, con mucha iniciativa. Pero la hija del célebre escritor tiene una fuerte liaison con una actriz, Therese Gieshe. Annemarie sufre terriblemente por la decepción, a la vez que comprende que Erika es muy valiosa para perderla, y se hacen amigas. Una relación a la que pronto se suma Klaus, el hermano inseparable, tanto que con Erika se hacen pasar por gemelos. Para el joven, la lucha contra Hitler es prioridad dominante y Annemarie se pliega convencida.
El Berlín de los tempranos años ’30 es un paraíso a los ojos de AS: ciudad de gran efervescencia creativa, suerte de capital artística de Europa en ese momento, donde se respira el desprejuicio, donde conviven Fritz Lang, Bertolt Brecht, Marlene Dietrich, Peter Lorre, Kurt Weill, Max Beckmann..., y donde también la crisis económica se hace sentir. Annemarie escribe notas periodísticas, reseñas de películas. Viaja con los Mann a Venecia, a los países escandinavos, mientras en Alemania las elecciones legislativas marcan el avance del partido nazi. En 1932, recibe su bautismo de morfina en compañía de Klaus y Erika, con quienes lleva a cabo actividades antifascistas: apoya a ella en el proyecto del cabaret literario El molinillo de pimienta, que ofrece sketches de claro contenido crítico. Y más tarde, cuando Hitler ya ha sido nombrado canciller, se incendió el Reichstag y empezó el boicot a los negocios judíos, Annemarie –que está escribiendo El refugio de las cimas– decide fundar una revista cultural que se convierta en la voz de la oposición, de los exiliados, de los perseguidos: Die Sammlung, que dirigirá Klaus Mann. La publicación aparece el 1º de septiembre de 1933, apadrinada por André Malraux, Aldous Huxley, Heinrich Mann. Sin desinteresarse del destino de la revista, a la que seguirá apoyando y consiguiéndole fondos y colaboraciones, Annemarie decide viajar por primera vez a Persia, pero antes va a Barcelona con Marianne Breslauer. El deseo de Oriente es muy fuerte en ella y está sostenido por sus conocimientos de arqueología y sus firmes intereses humanistas. Turquía, Siria, Beirut, Bagdad, Teherán... Annemarie se siente en armonía con estos paisajes fuera del tiempo. También se muestra receptiva, en sus cartas y en sus notas periodísticas, a sus habitantes, a la situación de las mujeres, al fatalismo religioso. Vive arriesgadamente, se emborracha, se droga, visita prostitutas, pero no deja de enviar sus artículos porque su familia –su madre– le ha cortado los víveres.
Siempre dispuesta a nuevas aventuras, a su regreso acompaña a Klaus a un congreso de escritores en Moscú, en un período de relativa bonanza antes del terror staliniano. Conoce al director holandés Joris Ivens y fantasea con la idea de acompañarlo a filmar a la China.
El cabaret de Erika recibe en Zurich un ataque, al parecer organizado por Renée Schwarzenbach, y Annemarie toma partido por su amiga, aunque lamenta la ruptura casi total con su familia. Viaja a Teherán para casarse pero apenas resiste el papel de esposa de diplomático, en un acceso de malaria recibe la visita de la hija del embajador de Turquía y tiene lugar una breve historia de amor que llevará al libro Muerte en Persia. Al tiempo se recupera con otra mujer, la norteamericana Barbara Wright, fotógrafa. Ambas se van a Persépolis, una estadía feliz hasta que llega el momento de la separación porque Barbara retorna a su país. Hacia donde viajará Annemarie en dos oportunidades, en 1936 y 1938, entre una ida a Persia y otra, quedándose varios meses en cada oportunidad. En misión periodística, visita ciudades industriales, investiga la situación de los trabajadores y los problemas raciales en el sur.
Anita Forres, Gustava Tavez pasan por su vida, también algunas curas de desintoxicación, antes de que emprenda viaje a Afganistán con la célebre viajera Ella Maillart. Una vida errante pero no azarosa, de mucho –y arriesgado– compromiso político, de búsqueda de paraísos perdidos reemplazados por paraísos artificiales, de exaltación del sufrimiento que dio lugar a una producción literaria de singular lirismo.

*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/13-3292-2007-04-13.html

LAS CIUDADES SUTILES

*Por Italo Calvino

Si Armilla es así incompleta o por haber sido demolida, si hay detrás un hechizo o sólo un capricho, lo ignoro. El hecho es que no tiene paredes, ni techos, ni pavimentos; no tiene nada que la haga parecer una ciudad, excepto las tuberías del agua que suben verticales donde deberían estar las casas y se ramifican donde deberían estar los pisos: una selva de tubos que terminan en grifos, duchas, sifones, rebosaderos. Se destaca contra el cielo la blancura de algún lavabo o bañera y otro artefacto, como frutos tardíos que han quedado colgados de las ramas. Se diría que los fontaneros terminaron su trabajo y se fueron antes de que llegaran los albañiles; o bien que sus instalaciones indestructibles han resistido a una catástrofe, terremoto o corrosión de termitas.
Abandonada antes o después de haber sido habitada, no se puede decir que Armilla esté desierta. A cualquier hora, alzando los ojos entre las tuberías, no es raro entrever una o varias mujeres jóvenes, espigadas, de no mucha estatura, que retozan en las bañeras, se arquean bajo las duchas suspendidas sobre el vacío, hacen abluciones, o se secan, o se perfuman, o se peinan los largos cabellos delante del espejo. En el sol brillan los hilos de agua que se proyectan en abanico desde las duchas, los chorros de
los grifos, los surtidores, las salpicaduras, la espuma de las esponjas.
La explicación a que he llegado es ésta: ninfas y náyades han quedado dueñas de los cursos de agua canalizados en las tuberías de Armilla. Habituadas a remontar las venas subterráneas les ha sido fácil avanzar en su nuevo reino acuático, manar de fuentes multiplicadas, encontrar nuevos espejos, nuevos
juegos, nuevos modos de gozar del agua. Puede ser que su invasión haya expulsado a los hombres, o puede ser que Armilla haya sido construida por los hombres como un presente votivo para congraciarse con las ninfas ofendidas por la manumisión de las aguas. En todo caso, esas mujercitas parecen contentas: por la mañana se las oye cantar.

Almendro de Naufragio*

arde almendro de naufragio
CÉSAIRE

Oh la mueca,
......la mueca,
¿en la historia?
......Carne
herida, qué
......de los ojos.
Una idea, historia,
......de los ojos.
Oh la mueca,
......la mueca;
y más allá
el vacío,
......los zamuros.

***

Nada;
.......de creencias,
nada; oh, el pecho,
.......los pies,
tantéate los pies,
.......el olvido;
muérdete
otra vez la cola,
.......las palabras.
Oh quién, en verdad,
.......creyó
en un camino;
y lastímate,
.......sí,
bajo el cielo
sin aire
.......ni paciencia.

***

Dime qué color
......tienen, tendrán
el alba, el abrazo;
......dime
al oído todo
cuanto pueda
......recordarse.
Hirviente y vacía
......es la mañana,
ya alta mañana.
Dime si esto
......que parece
se desliza
......y vuelve
es un espejo,
......donde se ve,
todo se ve.

***

Detrás, detrás
siempre hay una sombra,
de paso contenido
......o paso sigiloso.
El aire es de cuerdas
a punto de cortarse;
......el aire,
el aire hirviente.
......Por aquí
temed, temed
......a toda mano.
Los huecos, los caminos
.....del hombre
están minados.

***

Si hallaras un espejo,
......escóndete;
no dejes te descubra,
......te aprese
en su rectángulo;
escóndete detrás
del último monte
o la última cerca
......del poblado;
puede mostrarte
......el vacío,
ese vacío.

***

Danza de serpientes,
entre piedras
y hojas duras. Danza
que prosigue, sisea,
da sus ecos. Danza
......oscura,
¿cuál la herida
a ocultar o urdir?;
......¿cuál
el comienzo?,
el comienzo sin fin
o sin historia.

***

Por aquí se regresa
......a la herida.
Por aquí, si se pudiera,
......se va,
se va al retorcimiento.
Por aquí se vino
......del polvillo
de páramo, de espanto.
Soledad, hora vacía,
.......hasta aquí,
hasta este pozo.

***

Por aquí también
......se va
a la caída; por aquí
......al abandono
y a lo atroz. Todo
......estaba dicho
a voces. Por aquí
......nadie
presintió,
......escuchó nada.
Por aquí
......y por allá.
Nadie recuerda
......haber dicho
mía es esta boca,
mío este camino.

***

Filos, anzuelos
......en los ojos;
reverbero cortante
......en las bocas.
Plaza al sol;
......las respiraciones,
las transpiraciones,
......las exhalaciones.
Pez o anzuelo; filo
........y carne.
Refulgir
......en el ahogo;
como sin caminos,
.......sin pie,
en la marea oscura.

***

No hay mapa
.......en estas aguas;
sólo el oleaje impuro,
.......lacerante.
Los ojos dicen,
.......si los sigues,
del horizonte
.......de lo incierto,
de su atajo.
Los febriles zamuros,
.......en tanto,
rondan, rondan.
.......Y el sudor
de las horas
cuece todo
.......como a un pan.

*de Eduardo Dalter. eduardodalter@yahoo.com.ar

Estos poemas pertenecen a Almendro de naufragio. Fueron escritos en Petare y Macuto, cercanías de Caracas, en junio de 1996, a partir de la experiencia del autor en medio de una ciudad sacudida por la violencia social, el desconsuelo y la hambruna. Editorial La Espada Rota y Consejo Nacional de Cultura de Venezuela, Caracas, octubre de 2000.

-Fuente: http://convozpropiaenlared.blogspot.com/2007/04/eduardo-dalter.html

*

Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 15 de abril del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de las cantantes argentinas Ana Suñé y Patricia Barrionuevo. Las poesías que leeremos pertenecen a Carilda Oliver Labra (Cuba) y la música de fondo será de Claudia Calderón (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg
AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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Editor responsable: Lic. Eduardo Francisco Coiro.

Inventiva Social publica colaboraciones bajo un principio de intercambio: la libertad de escribir y leer a cambio de la libertad de publicar o no cada escrito. los escritos recibidos no tienen fecha cierta de publicación, y se editan bajo ejes temáticos creados por el editor.
Las opiniones firmadas son responsabilidad de los autores y su publicación en Inventiva Social no implica refrendar dichos, datos ni juicios de valor emitidos.
La protección de los derechos de autor, o resguardo del copyrigt de cada obra queda a cargo de cada autor. Inventiva solo recopila y edita para su difusión los escritos que cada autor desea compartir.
Inventiva Social no puede asegurar la originalidad ni autoria de obras recibidas, solo verificar que un autor con nombre Y/o seudonimo , y una dirección personal de mail nos envia un trabajo.

Respuesta a preguntas frecuentes

Que es Inventiva Social ?
Una publicación virtual editada con cooperación de escritores y lectores.

Cuales son sus contenidos ?
Inventiva Social relaciona en ediciones cotidianas contenidos literarios y noticias que se publican en los medios de comunicación.

Cuales son los ejes de la propuesta?
Proponer el intercambio sensible desde la literatura.
Sostener la difusión de ideas para pensar sin manipulación.

Es gratuito publicar ?
En inventiva social no se cobra ni se paga por escribir. La publicación de cada escrito es un intercambio de libertades entre el escritor y el editor, cada escritor envia los trabajos que desea compartir sin limitaciones de estilo ni formato.

Cómo se sostiene la actividad de Inventiva Social ?
Sus socios lectores remuneran con el pago de una cuota anual el tiempo de trabajo del editor.

Cómo ayudar a la tarea de Inventiva Social?
Difundiendo boca a boca (o mail a mail ) este espacio de cooperación y sus propuestas de escritura.

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