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La Coctelera

inventiva

13 Abril 2007

LO LLAMAREMOS POR EL NUMERITO (1)

un actor se prepara*

(a nemírovich-dánchenko y stanislavski)

una mueca en mi cara
un latido dentro de mi corazón
un globo amarillo debajo de mi cielo

una balsa encima de mi río
un puño encima de mi cabeza
un jazmín dentro de mi puño

un dólar dentro del festival en mi homenaje
un escarabajo en mi biblioteca

un recuerdo en mi recuerdo de sus piernas
un tic nervioso alrededor de mi resentimiento
una antigualla ocupando el centro de mi sobaquera
un inaceptable tecnicismo al pie de mi zapatilla

una simpatía a la vuelta de mi esquina
un corchito agradecido flotando dentro de mi botella de moscato
una cálida ráfaga desde el noreste de mi planisferio

un actor se prepara con sus dentros y fueras de sí
un actor se prepara con sus encimas y sus debajos
un actor se dispone a emperifollamientos entrañables
a la vuelta, desde y alrededor
y desnudeces súbitas ocupando centros y al pie

un actor se precipita sobre las gemas
un actor se sume en un soliloquio
un actor copa sus réplicas y pausas
un actor riega sus memorias y acecha sus áreas cercadas
un actor se afiata en la contemplación

un actor se prepara en la antesala del espejo
y otro en la penumbra
y otro en la inmutabilidad de su calavera

*de Rolando Revagliatti. revadans@yahoo.com.ar

"LO LLA­MA­RE­MOS POR EL NU­ME­RI­TO"*

-Primera parte-

*pieza teatral de ROLANDO REVAGLIATTI. revadans@yahoo.com.ar

Per­so­na­jes "A":

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL
PE­LI­RRO­JA
NI­ÑO
NI­ÑA
DI­PLO­MA­TI­CO
JE­SUI­TA
RA­BI­NO
HIP­PIE
HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA
LA SIN PIER­NAS
MAN­DRA­KE, EL MA­GO
RU­BIA
LI­TE­RA­TA
SEN­CI­LLA
ADO­LES­CEN­TE VO­LUP­TUO­SA
GANGS­TER VO­LU­MI­NO­SO
JO­VEN "PA­TO-VI­CA"
VIE­JI­TO
AN­GEL

Per­so­na­je "B":

VEN­DE­DOR DE ES­PI­RA­LES

Per­so­na­jes "C":

SE­CRE­TA­RIA 1
SE­CRE­TA­RIA 2
SE­CRE­TA­RIO

ES­CE­NA­RIO:
De­co­ra­do: Sa­la de Es­pe­ra
a) Dos puer­tas: una en la­te­ral iz­quier­do con un car­te­li­to
di­bu­ja­do que di­ce: "El Ba­ño"; la otra en la­te­ral de­re­cho con un
car­te­li­to di­bu­ja­do que di­ce: "El Hall pa­ra En­tre­ga de los
Nu­me­ri­tos". (En el cen­tro del de­co­ra­do hay una puer­ta di­bu­ja­da
con un car­te­li­to tam­bién di­bu­ja­do que di­ce: "El".)
b) Si­llas y si­llo­nes.
c) Va­rios ce­ni­ce­ros de pie ubi­ca­dos en pros­ce­nio.
d) Re­vis­te­ro con re­vis­tas y dia­rios en di­ver­sos idio­mas.
e) Re­loj enor­me col­gan­te que al co­men­zar la re­pre­sen­ta­ción
in­di­ca las 11,35 ho­ras y al con­cluir las 16 ho­ras.

Consideraciones sobre los personajes:
SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL: Con uni­for­me de la pri­me­ra
gue­rra mun­dial.
Fla­qui­to. 45 años.
PE­LI­RRO­JA: Pe­li­rro­ja. Mu­cho bus­to. 40 años.
NI­ÑO: Mo­re­no. Lin­do. 9 años.
NI­ÑA: Ru­bie­ci­ta. 8 años.
DI­PLO­MA­TI­CO: Al­to. Ele­gan­te. Ca­no­so. Fu­ma en pi­pa. Por­ta­fo­lios
ne­gro. 50 años.
JE­SUI­TA: So­ta­na acor­de. 40 años.
RA­BI­NO: Bar­ba acor­de. 40 años.
HIP­PIE: Ca­be­lle­ra lar­guí­si­ma. Bar­ba ra­la. Ojo­tas. Ba­jo. 20 años.
HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA: Be­lla. Ru­los. Ani­llos y co­lla­res. 18 años.
LA SIN PIER­NAS: No tie­ne pier­nas. Ca­be­lle­ra que le lle­ga al sue­lo.
Se tras­la­da en una pla­ta­for­ma con rue­di­tas. 30 años.
MAN­DRA­KE, EL MA­GO: Co­mo Man­dra­ke, el ma­go.
RU­BIA: Pla­ti­na­da. Her­mo­sa. Usa pan­ta­lo­nes. 40 años.
LI­TE­RA­TA: Se po­ne y se sa­ca los an­teo­jos. 50 años.
SEN­CI­LLA: Ca­be­llo cor­to. Usa pan­ta­lo­nes. 35 años.
ADO­LES­CEN­TE VO­LUP­TUO­SA: Ru­ti­lan­te. Cin­tu­ri­ta. Al­ta. 15 años.
GANGS­TER VO­LU­MI­NO­SO: Cor­pu­len­to. Bi­go­tes. An­teo­jos os­cu­ros.
Tra­je cru­za­do a ra­yas. Som­bre­ro. Za­pa­tos ama­ri­llos. 45 años.
JO­VEN "PA­TO-VI­CA": Ba­jo. "Fí­si­co-Cul­tu­ris­ta". Re­me­ra. Pan­ta­lón
ajus­ta­dí­si­mo. San­da­lias. Car­te­ri­ta. Mu­ñe­que­ra. Ani­llo en el
ín­di­ce. No fu­ma. 25 años.
VIE­JI­TO: Es­mi­rria­do. Bar­ba blan­ca que le lle­ga a las ro­di­llas.
Ca­be­lle­ra blan­ca muy lar­ga. An­teo­jos de mu­chí­si­mo au­men­to. 90
años.
AN­GEL: To­do de blan­co. Alas y ma­le­tín blan­co. An­teo­jos con el mar­co
y los vi­drios blan­cos. Me­chón blan­co en la ca­be­lle­ra cas­ta­ña. No
fu­ma. 40 años.
VEN­DE­DOR DE ES­PI­RA­LES: Sim­pá­ti­co. 25 años.
SE­CRE­TA­RIAS 1 y 2: Muy al­tas. Su­til uni­for­me. Atrac­ti­vas. 20 años.
SE­CRE­TA­RIO: Muy al­to. De frac. Buen mo­zo. 35 años.

IN­DI­CA­CIO­NES Y SAL­VE­DA­DES:

a) Los per­so­na­jes "A" -ex­cep­to el VIE­JI­TO- des­de que son
ad­ver­ti­dos por el es­pec­ta­dor per­ma­ne­cen con un pa­pe­li­to de un
mis­mo co­lor con un nú­me­ro im­pre­so, en la ma­no o más o me­nos a la
vis­ta -un ojal, un ani­llo, so­bre la ore­ja, un cie­rre re­lám­pa­go-.
b) Cuan­do en el tex­to es­té in­di­ca­do que en­tran o sa­len de­be­rá
en­ten­der­se que lo ha­cen por puer­ta de la­te­ral de­re­cho.
c) Mu­chos per­so­na­jes fu­man. Vuel­can las ce­ni­zas y apa­gan los
ci­ga­rri­llos en los úni­cos ce­ni­ce­ros
exis­ten­tes en el ám­bi­to; ab­so­lu­ta­men­te nin­gún per­so­na­je
in­ten­ta apro­xi­mar a sí al­gu­no de di­chos
ce­ni­ce­ros.
d) De­be­rá en­ten­der­se que, aquí y allá, a lo lar­go del trans­cur­so,
per­so­na­jes "A" no es­pe­ci­fi­ca­dos en el tex­to, mantienen entre sí
diálogos áfo­nos; que otras char­las, o pe­di­dos de fue­go, o
in­ci­den­cias no
de­ta­lla­das, ocu­rren si­mul­tá­nea­men­te a las ins­tan­cias
des­crip­tas, y que de esos otros diá­lo­gos pue­den oír­se al­gu­nas ri­sas
oca­sio­na­les.
e) En ri­gor, mu­chas "ins­tan­cias" son tro­zos, tra­mos, tre­chos,
por­cio­nes de una to­ta­li­dad no des­crip­ta; las hay ya ini­cia­das y las
hay trun­cas.
f) El tex­to de la ins­tan­cia XXI ha si­do ex­traí­do del li­bro de W. R.
Bion, Ex­pe­rien­cias en Gru­po
(Edi­to­rial Pai­dós, 1974, pág. 47).
g) Los tex­tos de las ins­tan­cias XXII y XXV han si­do ex­traí­dos del
li­bro de Ro­nald D. Laing, Nu­dos (Edi­to­rial Su­da­me­ri­ca­na, 1973,
págs. 21 y 25).
h) De­ci­di­da en el tex­to la di­vi­sión en "ins­tan­cias" y su
nu­me­ra­ción, es cier­to que al­gu­nas de esas nu­me­ra­das ins­tan­cias,
en rea­li­dad, son la se­gun­da par­te, la con­ti­nua­ción de una
ins­tan­cia an­te­rior.

Se abre el te­lón. Luz en re­sis­ten­cia que au­men­ta. El SOL­DA­DO DE
LA PRI­ME­RA GUE­RRA
MUN­DIAL y la PE­LI­RRO­JA es­tán sen­ta­dos, no in­me­dia­ta­men­te al
la­do el uno de la otra. En pros­ce­nio, el NI­ÑO re­cor­ta fo­tos de una
re­vis­ta pi­ca­res­ca con una ti­je­ri­ta.

I

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL - PE­LI­RRO­JA.

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL
(a la PE­LI­RRO­JA, quien se ha­ce la in­di­fe­ren­te): "¡Quién fue­ra
te­nien­te co­ro­nel!",
sus­pi­ra­ba un te­nien­te co­ro­nel. (Pau­sa.) "Si yo tu­vie­ra un
ba­ta­llón", sus­pi­ro yo. "Aquel que co­no­ce el
ori­gen de las co­sas, co­no­ce tam­bién su di­so­lu­ción": Bu­da. (Pau­sa.)
"Tal vez la com­pro­me­to. ¿Es por eso?" Al­guien nos mi­ra. "¿Al­guien nos
mi­ra? Dí­ga­me­lo, se lo su­pli­co", que­jum­bro­so. (Pau­sa.) "Hoy ten­go
sa­li­da", co­mu­ni­co. (Pau­sa.) "El la­be­rin­to es un es­pa­cio sin
tiem­po." Mío no es. "¡Oh, mi muy y tan­to más!..." (Pau­sa.) "Los so­ni­dos
acor­tan el tiem­po. Los si­len­cios lo alar­gan...", sen­ten­ció J. A. M.
Mer­loo, en fin. (Pau­sa.) "¿Es por el uni­for­me?... ¿Us­ted cree que soy
só­lo el uni­for­me?", du­do. "¿Qué pre­ten­do,
es­tar bien?, si hoy es do­min­go." Eso fue ayer: y es­ta­ba acuar­te­la­do.
"La vi­da es jue­go y es lu­cha. Si el jue­go te abu­rre y la lu­cha te
can­sa, es­tás per­di­do." Es­tá to­do per­di­do. No y no. "Es me­jor
es­car­men­tar en ca­be­za aje­na." Es­tá to­do. (De­ja de di­ri­gir­se a la
PE­LI­RRO­JA.) "Una char­la en­tre yo so­lo, con­mi­go", re­ca­pa­ci­to. "El
la ne­ce­si­ta­ba a ella pa­ra se­guir ig­no­rán­do­se", me dis­tan­cio.
(Pau­sa.) "Su nom­bre
es la mar­ca de unas mer­ca­de­rías aca­pa­ra­das pa­ra na­die", te­mo, o
me­jor: pre­fie­ro. "Só­lo se tie­nen bue­nas ra­zo­nes pa­ra co­me­ter
atro­ci­da­des": mío. "¿A la cruel­dad?... Eter­na mu­jer... Lo sien­to: no
ten­go ver­da­de­ra­men­te nin­gu­na pro­pen­sión avi­so­ra­ble." ¡Mi­rá qué
es­ti­lo! Soy más bue­no que el pan.

II

NI­ÑO - SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL - PE­LI­RRO­JA.

El NI­ÑO, aje­no a su de­rre­dor, co­mien­za a cantu-rrear.
Pro­gre­si­va­men­te lo ha­rá con ma­yor vi­gor. El SOL­DA­DO DE LA
PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL y la PE­LI­RRO­JA lo ob­ser­van, in­mó­vi­les.

NI­ÑO: "No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te be­se,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te hur­gue,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te in­ci­te,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te res­ta­ñe,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te hos­ti­gue,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te ali­men­te,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te ro­be,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te
es­ca­mo­tee,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te vi­to­ree,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te tre­pe,
No quie­ro de­jar de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do te di­se­mi­ne,
No quie­ro de­jar, por fin, de pro­nun­ciar el si­len­cio cuan­do
im­pu­ne­men­te te aban­do­ne!"

Pau­sa.

III

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL - PE­LI­RRO­JA.

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL:
"Por uno so­lo co­noz­co a los de­más": mi ami­go Vir­gi­lio. "A
re­sul­ta­dos gran­des por vías es­tre­chas", po­bre de mí, po­bre de muy
po­bre de mí. Una tras otra. "¡Oh, tris­te ton­to!" "El Bien es a ve­ces
mo­les­to":
Kaf­ka. "El Dia­blo es pu­ro (Se di­ri­ge a la PE­LI­RRO­JA.) por­que só­lo
quie­re el Mal":
Ma­ri­tain. "Yo no soy si­no por ellos, que no son na­da si no lo son por
mí": Jean Ge­net. "La muer­te co­rre el pe­li­gro de ser el co­no­ci­mien­to
de mi ver­güen­za": Jean Ge­net. "El amor es de­ses­pe­ra­ción": Jean
Ge­net. (De­ja de di­ri­gir­se a la PE­LI­RRO­JA.)
In­con­mo­vi­ble. Tan in­con­mo­vi­ble que es­toy.

IV

SE­CRE­TA­RIA 1 - NI­ÑA - NI­ÑO - PE­LI­RRO­JA - SOL­DA­DO DE LA
PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL - DI­PLO­MA­TI­CO.

En­tra la SE­CRE­TA­RIA 1 acom­pa­ñan­do a la NI­ÑA.
SE­CRE­TA­RIA 1: "Por acá", di­cen que di­ga.
NI­ÑA: "Mu­chas gra­cias", co­rres­pon­de.
La SE­CRE­TA­RIA 1 sa­le. La NI­ÑA que­da de pie mi­ran­do al NI­ÑO,
quien no ad­vier­te su in­gre­so. El SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA
MUN­DIAL y la PE­LI­RRO­JA ob­ser­van al NI­ÑO y a la NI­ÑA. La NI­ÑA con
ti­mi­dez se ade­lan­ta en di­rec­ción al NI­ÑO, quien si­gue
en­si­mis­ma­do. La PE­LI­RRO­JA mi­ra al SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA
MUN­DIAL, sin ad­ver­tir és­te, que es mi­ra­do. La PE­LI­RRO­JA se sien­ta
más cer­ca del SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL. Por puer­ta de
la­te­ral
iz­quier­do en­tra el DI­PLO­MA­TI­CO, quien ob­ser­va a to­dos
de­te­ni­da­men­te, los que, ex­cep­to el NI­ÑO, a su vez, lo ob­ser­van. El
DI­PLO­MA­TI­CO se sien­ta en­tre el SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA
MUN­DIAL y la PE­LI­RRO­JA.
Pau­sa.

V

PE­LI­RRO­JA - DI­PLO­MA­TI­CO - SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA
MUN­DIAL.

PE­LI­RRO­JA (al DI­PLO­MA­TI­CO): "¿Us­ted cree que es una fe­cho­ría, que
se so­por­ta?" Eso lo leí:
un es­cri­tor­zue­lo.
DI­PLO­MA­TI­CO: Yo leí que... "no". Y que mi país "se ads­cri­be a la
ten­sión". Ten­sión, y no go­ce.
PE­LI­RRO­JA: "Sí, pe­ro ¿has­ta cuán­do? ¿Has­ta dón­de se pue­de? ¿Y
us­ted sa­be pa­ra qué?", me aco­so. Ya ve: me ur­jo.
DI­PLO­MA­TI­CO: "Trai­go ór­de­nes, se­ño­ri­ta." Eso su­pon­go.
PE­LI­RRO­JA: Pe­ro no es muy efec­ti­vo. "Pron­to ha­brá una es­ci­sión."
Us­ted di­rá: "Es­ta­mos pre­pa­ra­dos". Pe­ro no de­bi­da­men­te
pre­pa­ra­dos.
DI­PLO­MA­TI­CO: ¿Vio cuan­do no pue­de ha­cer na­da por­que le pa­sa
to­do?...: la pa­rá­li­sis. Us­ted me di­ría: "Es­tá min­tien­do. Lo
des­cu­bro en su ca­ra, es­tá es­cri­to en su fren­te".
PE­LI­RRO­JA: Hay paí­ses ami­gos.
SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL: ¿Y quién lo di­ce?
PE­LI­RRO­JA: ¡Oh!...

Pau­sa.

SOL­DA­DO DE LA PRI­ME­RA GUE­RRA MUN­DIAL: ¿Y quién lo di­ce?
DI­PLO­MA­TI­CO: Lo leí.

VI

NI­ÑO - NI­ÑA.

La NI­ÑA se ubi­ca al la­do del NI­ÑO. El NI­ÑO la ad­vier­te, le
son­ríe. (Se ini­cia­rán en­tre los ni­ños ju­gue­teos eró­ti­cos con
ex­tre­ma­dí­si­ma pau­la­ti­ni­dad. El NI­ÑO es el ac­ti­vo, al
prin­ci­pio, en esos
ju­gue­teos.) (A par­tir de es­ta ins­tan­cia, las in­di­ca­cio­nes que
in­vo­lu­cren a to­dos, ex­cep­tua­rán a los ni­ños.)

VII

SE­CRE­TA­RIA 2 - JE­SUI­TA - RA­BI­NO - SE­CRE­TA­RIA 1 - HIP­PIE -
HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA.

En­tra la SE­CRE­TA­RIA 2 acom­pa­ñan­do al JE­SUI­TA.
SE­CRE­TA­RIA 2: Di­cen que di­ga: "To­me asien­to", di­cen que di­ga.
JE­SUI­TA: Lo sa­bía. "Pa­ra ma­yor glo­ria de Dios." "Voy con El."
La SE­CRE­TA­RIA 2 sa­le. El JE­SUI­TA se sien­ta. En­tra la
SE­CRE­TA­RIA 2 acom­pa­ñan­do al
RA­BI­NO.
RA­BI­NO (al JE­SUI­TA): ¿Le pi­sé los ta­lo­nes?
JE­SUI­TA: No creo. Sién­te­se.
SE­CRE­TA­RIA 2: Eso mis­mo. No lo di­je. De­bie­ra.
El RA­BI­NO se sien­ta al la­do del JE­SUI­TA. La SE­CRE­TA­RIA 2
sa­le, al tiem­po que en­tra la
SE­CRE­TA­RIA 1 acom­pa­ñan­do al HIP­PIE y a la HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA.
SE­CRE­TA­RIA 1: "Por acá", di­cen que di­ga.
HIP­PIE Y HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA: Bien.
SE­CRE­TA­RIA 1: Gra­cias.
HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA: "Haz bien y mi­ra bien."
El HIP­PIE y la HIP­PIE EM­BA­RA­ZA­DA se sien­tan al tiem­po que la
SE­CRE­TA­RIA 1 sa­le.

VIII

RA­BI­NO - JE­SUI­TA.

RA­BI­NO: El sis­te­ma de esa mu­cha­cha no es es­can­da­lo­so. Vi­no a
ver­me. Yo ob­ser­va­ba una jau­la va­cía. Me sen­tía otro que de­cía: "No
sé a dón­de ir". Me­tí los de­dos en­tre las re­jas. Na­die me mi­ra­ba. Lo
que ha­cía no es­ta­ba mal.
JE­SUI­TA: ¿El sis­te­ma con­sis­te?... El sis­te­ma de que me ha­bla...
RA­BI­NO: ¿¡El sis­te­ma!?
JE­SUI­TA: Sí, cla­ro.
RA­BI­NO: Per­dón. Ella me cuen­ta que se que­da fue­ra la más de las
ve­ces. Ella me cuen­ta que se que­da fue­ra fren­te a ellos. Que no se
per­tur­ba. Que les ve la hi­la­cha. Que no se ve su hi­la­cha. No le
im­por­ta que to­dos los hom­bres quie­ran lo mis­mo: le mo­les­ta
ad­ver­tir­lo; no la en­tre­tie­ne el jue­go. Se im­pi­de
fas­ci­nar­se.
Siem­pre es­tán "in fra­gan­ti" fren­te a ella.
JE­SUI­TA: ¿Y ba­jo al­gún efec­to?...
RA­BI­NO: No sa­be con qué ayu­dar­se.
JE­SUI­TA: Y es­tá de­ses­pe­ra­da.
RA­BI­NO: Me con­tó que ni si­quie­ra es­tá de­ses­pe­ra­da. Pe­ro es
evi­den­te que lo es­tá. Se se­ca.
JE­SUI­TA: De­ri­ve­me­lá. No la en­tre­tie­ne el... Así que no la
en­tre­tie­ne el...
RA­BI­NO: No.
JE­SUI­TA: Ya sa­be.
RA­BI­NO: ¿Có­mo?
JE­SUI­TA: Y...

IX

SE­CRE­TA­RIO - LA SIN PIER­NAS - PE­LI­RRO­JA.

Se oye un cam­pa­na­zo al tiem­po que en­tra el SE­CRE­TA­RIO
acom­pa­ñan­do a LA SIN PIER­NAS.
SE­CRE­TA­RIO: Di­cen que di­ga: "La lla­ma­re­mos por el nu­me­ri­to",
di­cen que di­ga.
LA SIN PIER­NAS: Muy ama­ble. "Pon­te de ro­di­llas y cre­e­rás": Pas­cal.
(Es tras­la­da­da has­ta al­gu­na ubi­ca­ción en­tre dos asien­tos por el
SE­CRE­TA­RIO, quien la em­pu­ja por los hom­bros.) Muy ama­ble. "Un ami­go
es al­guien con quien se com­pla­ce­ría en co­me­ter una fe­cho­ría": Gi­de.
PE­LI­RRO­JA (so­bre­sal­ta­da): ¡¿Fe­cho­ría?!...
SE­CRE­TA­RIO: Es mi tra­ba­jo. Y es po­co. Fal­ta­ba más. Dis­pen­se.
El SE­CRE­TA­RIO va ha­cia la puer­ta en la­te­ral de­re­cho. Se
de­tie­ne. Va has­ta el re­vis­te­ro. To­ma una re­vis­ta. Se la al­can­za a
LA SIN PIER­NAS.
LA SIN PIER­NAS: Muy ama­ble.
SE­CRE­TA­RIO: Dis­pen­se.

X

SE­CRE­TA­RIA 2 - MAN­DRA­KE, EL MA­GO.

El SE­CRE­TA­RIO sa­le al tiem­po que en­tra la SE­CRE­TA­RIA 2
acom­pa­ñan­do a MAN­DRA­KE, EL
MA­GO.
SE­CRE­TA­RIA 2: Di­cen que di­ga: "To­me asien­to", di­cen que di­ga.
MAN­DRA­KE, EL MA­GO: Ah, muy bien. (Sa­ca un pa­pel de su ga­le­ra.) Pa­ra
us­ted so­la. Sin ner­vios.
(Son­ríe.) Bue­no, pa­ra que que­de en ad­mi­nis­tra­ción. (Aca­ri­cia la
me­ji­lla de la Se­cre­ta­ria 2.)
Beo­dos­val­do y Cur­dam­pa­ro. Bus­ca­dos. (Le en­tre­ga el pa­pel.) Son
pa­re­ja.
SE­CRE­TA­RIA 2: "No se preo­cu­pe", di­cen que di­ga tam­bién. Y so­bre
to­do: "To­me asien­to", di­cen que so­bre.
MAN­DRA­KE, EL MA­GO re­go­ci­ján­do­se con el ner­vio­sis­mo de la
SE­CRE­TA­RIA 2, am­plía aún más su son­ri­sa cuan­do és­ta se equi­vo­ca.
MA­DRA­KE, EL MA­GO: Mi­re que no ten­go co­pia.
La SE­CRE­TA­RIA 2 sa­le. MAN­DRA­KE, EL MA­GO la mi­ra ir­se.
Ob­ser­va de­te­ni­da­men­te a to­dos los de­más. Se sien­ta al la­do de LA
SIN PIER­NAS.

XI

JE­SUI­TA - RA­BI­NO.

JE­SUI­TA: Mo­nó­ga­mo.
RA­BI­NO: ¿Mo­nó­ga­mo? ¿Qué? ¿Qué mo­nó­ga­mo? ¿Có­mo mo­nó­ga­mo?
JE­SUI­TA: Mo­nó­ga­mo.
RA­BI­NO: ¿Mo­nó­ga­mo? ¿Se­gu­ro?
JE­SUI­TA: ¡Mo­nó­ga­mo, mo­nó­ga­mo!
RA­BI­NO: Pe­ro...
JE­SUI­TA: ¡Le di­go que es así!
RA­BI­NO: Es que...
JE­SUI­TA: ¡Sssssssstttch! ¡Mo­nó­ga­mo!...
RA­BI­NO: Es que us­ted no quie...
JE­SUI­TA: ¡Di­je mo­nó­ga­mo y bas­ta!
RA­BI­NO: Si yo le di­je­ra...
JE­SUI­TA: ¿¡Pe­ro por qué me con­tra­di­ce!? ¡Mo­nó­ga­mo!
RA­BI­NO: Es que no se tra­ta, en rea­li­dad, de...
JE­SUI­TA: ¡Qué in­to­le­ran­te!
RA­BI­NO: Pe­ro una aper­tu­ra... En los tiem­pos que co­rren...
JE­SUI­TA: ¿Us­ted me oye? ¿Qué di­je?
RA­BI­NO: Trian­gu­lar. Con nú­me­ro tres.
JE­SUI­TA: ¡Mo­nó­ga­mo, his­té­ri­co!
RA­BI­NO: Con res­pe­to. No, na­da de bi­ga­mia. Si us­ted no me de­ja
ha­blar... Es otro cri­te­rio. Otro. Otro.
JE­SUI­TA: ¿Yo no di­je mo­nó­ga­mo?
RA­BI­NO: Di­jo.
JE­SUI­TA: ¿Y en­ton­ces?
RA­BI­NO: Son prue­bas. El cri­te­rio de trian­gu­la­ri­dad.
JE­SUI­TA: ¿Trian­gu­la­ri­dad? ¿Qué? ¿Qué trian­gu­la­ri­dad? ¿Có­mo
trian­gu­la­ri­dad?

XII

(LA SIN PIER­NAS - NI­ÑO - NI­ÑA.)
MAN­DRA­KE, EL MA­GO - PE­LI­RRO­JA.

LA SIN PIER­NAS se tras­la­da has­ta un ce­ni­ce­ro y arro­ja el
ci­ga­rri­llo. MAN­DRA­KE, EL MA­GO se sien­ta al la­do de la PE­LI­RRO­JA.
LA SIN PIER­NAS da un par de vuel­ti­tas al­re­de­dor de los ni­ños,
ob­ser­ván­do­los con gran cu­rio­si­dad. Sin aban­do­nar la re­vis­ta sa­le
por puer­ta de la­te­ral iz­quier­do.
MAN­DRA­KE, EL MA­GO: Dis­cul­pe, se­ño­ri­ta... ¿Us­ted sa­be qué
re­ve­lar­se es con "ve" cor­ta?...
PE­LI­RRO­JA: Ee­e­ehhh... ¿Con "ve" cor­ta?... Ee­e­ehhh... Es... Es ese
re­ve­lar­se que no es la­bial, con "ve" de ví­bo­ra; si us­ted di­ce
"bí­bo­ra" con "be" lar­ga, se­ría una ví­bo­ra bue­na... y man­sa... y
ma­ter­nal: una
"bí­bo­ra" con "be" de bue­na.
MAN­DRA­KE, EL MA­GO: ¿Pe­ro las ví­bo­ras no son ma­ter­na­les?... No son
ma­ter­na­les con no­so­tros, que no so­mos sus hi­jos, pe­ro ha­brán de ser
ma­ter­na­les con sus hi­jos.
PE­LI­RRO­JA: Ee­e­ehhh... Y son ví­bo­ras con "ve" cor­ta con no­so­tros.
(Pau­sa.) Ee­e­e­e­ehhhhh... ¿Us­ted tie­ne pre­di­lec­ción por los
ofi­dios?...

XIII

SE­CRE­TA­RIA 1 - RU­BIA - LI­TE­RA­TA - SEN­CI­LLA.

En­tra la SE­CRE­TA­RIA 1 acom­pa­ñan­do a la RU­BIA, la LI­TE­RA­TA y
la SEN­CI­LLA.
SE­CRE­TA­RIA 1: "Por acá", di­cen que di­ga.
La RU­BIA se sien­ta pró­xi­ma al DI­PLO­MA­TI­CO. La LI­TE­RA­TA y la
SEN­CI­LLA se ubi­can una al
la­do de la otra. La SE­CRE­TA­RIA 1 da­do que nin­gu­na de las tres le
agra­de­ce, ni si­quie­ra ges­tual­men­te, las mi­ra des­con­cer­ta­da. La
SE­CRE­TA­RIA 1 sa­le.
LI­TE­RA­TA (con pa­pe­les so­bre su fal­da): ¿Mi obra?
SEN­CI­LLA: Sí.
LI­TE­RA­TA: ¿Mi obra li­te­ra­ria? Oo­ohhh... Es muy vas­ta.
SEN­CI­LLA: ¿Na­rra­ti­va?
LI­TE­RA­TA: Sí... Oo­ohhh...: cuen­tos, unas po­cas no­ve­las, al­gún
en­sa­yo, con­fe­ren­cias, poe­sía mal­di­ta,
poe­sía y tea­tro.
Bá­si­ca­men­te. ¿Pe­ro us­ted me co­no­ce?... Un guión pa­ra ci­ne... en
fin... chis­tes, fo­to­no­ve­las...
SEN­CI­LLA: ¿Esas son ba­ses, no? ¿Mu­ni­ci­pal?...
LI­TE­RA­TA: ¿Eh? Ah, sí. Ya ten­go es­cri­tos unos cuan­tos. Pue­do
par­ti­ci­par.
SEN­CI­LLA: ¿En qué?...
LI­TE­RA­TA: Iné­di­to. Tea­tro­fia­do.
SEN­CI­LLA: ¿Qué unos cuan­tos?
LI­TE­RA­TA: Tí­tu­los, mi que­ri­da. A ver si le sue­nan: "Ban­que­te
ne­cro­fí­li­co y el me­nú es pa­pá"; otro: "Al sa­lir le es­ti­ro la ma­no
pa­ra sa­lu­dar­lo, me da un be­so". Sí, lar­go. Oo­ohhh... Pien­so en una
te­tra­lo­gía...
SEN­CI­LLA: ¡Hhhumm!
LI­TE­RA­TA: "No hay me­jor cie­go que el que no quie­re ver"; "So­ñar
cues­ta". Otro: "Siem­pre se ne­ce­si­ta al­guien que per­do­ne";
"Ca­rac­te­ris­te­ri­co­na"; y otro: "Lo bue­no sí es bre­ve".
SEN­CI­LLA: Bri­llan­te.
LI­TE­RA­TA: ¿En se­rio?
SEN­CI­LLA: ¡Bri­llan­te!
LI­TE­RA­TA: ¿En se­rio?
SEN­CI­LLA: ¡Pe­ro sí!... Ha­ce mu­cho que no oi­go pie­zas tan
in­ge­nio­sas. Son hu­mo­rís­ti­cas, pa­té­ti­cas... Yo no sé có­mo se
pue­de...
LI­TE­RA­TA: Sí, al­gu­nos se ad­mi­ran.
SEN­CI­LLA: Ale­gó­ri­ca. Le di­rán que es un ve­ne­ro ina­go­ta­ble.
LI­TE­RA­TA: Oo­ohhh...
SEN­CI­LLA: A mi es­po­so le va a en­can­tar cuan­do le cuen­te que la
co­no­cí. A él le hu­bie­se gus­ta­do
co­no­cer­la. Se lo pier­de por no acom­pa­ñar­me. No­so­tros so­mos gen­te
sen­ci­lla: lec­to­res, es­pec­ta­do­res... No al­ter­na­mos con ar­tis­tas.

(Continuará)

*

Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 15 de abril del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg
(107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro
programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de las cantantes
argentinas Ana Suñé y Patricia Barrionuevo. Las poesías que leeremos
pertenecen a Carilda Oliver Labra (Cuba) y la música de fondo será de
Claudia Calderón (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar
online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede
bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia
horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se
repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en
la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg
AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear
noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono
noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten
el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la
injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple.
Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable)
y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve
(alrededor de 2000 caracteres).

Enviar los escritos al correo: inventivasocial( arroba)yahoo. com.ar

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"Un invento argentino que se utiliza para escribir"
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