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La Coctelera

inventiva

10 Mayo 2007

UN TROZO DE INMENSIDAD

Si no existieran...*

"Las palabras son como
la película superficial
sobre un agua profunda."
Gianni Rodari

Si no existieran
las palabras,
la música,
los cuadros,
el poema...

¿Adónde iríamos
a recalar
con nuestra vida
y nuestra pena?

*de María Rosa León. mrleon003@yahoo.com.ar
"Uno de estos días"
LEO Ediciones (En prensa)

Un trozo de inmensidad...

LA PAVA EN LA HORNALLA*

No habrá más noches solitarias, cantaba Paul mientras la pava silbaba en la hornalla, la perfección de un sonido desarropado. La pava silbando su vapor en la cocina, y un hombre ascendiendo a la terraza desde donde la ciudad extensa se prodigaba en ventanas iluminadas, otras tantas promesas de
compañía. Falsas promesas, que no hay soledad más espesa que el de la ciudad sin nombres ni rostros.
No habrá más noches solitarias, qué vertiginosa afirmación cuando los cubículos iluminados esconden departamentos con gatos o plantas o pobres perros apartados de su raza para suplantar al hijo o al amor.
No habrá qué cosa. Soledades, nocturnas soledades que son las lápidas de los individuos asexuados, de los pobres seres que se cepillan los dientes y se peinan para espejos crueles. Tan mudos.
Noches solitarias. Y la soledad peor de quien desciende y camina por esas calles donde debe asumir su condición fantasmagórica.
No habrá más noches solitarias. Quienes dicen "tengo tanto amor para dar" y se secan de a poco, abandonados en el desierto de los días.
Cuánta mujer que desea abrazo y huye espantada cuando un hombre la requiere. Cuánto hombre que clama y llora desgarrado por dentro pero que no puede hacer otra cosa que apuñalar a quien le tiende la mano.
La ciudad iluminada en cuartos como experimento con ratones. Cada uno lamiéndose frenéticamente por hacer algo, lamiéndose el lomo hasta perder el pelo, hasta que queda el cuero frágil al descubierto.
Pobres de todos, pobres los que ansiando al otro sólo sabemos sacar los dientes, afilar las orejas, rasguñar la alfombra.
Canta Paul en la terraza frente a la ciudad iluminada, mientras la pava chilla, mientras los particulares infiernos se adormecen en televisión y en pastillas. No habrá más noches solitarias canta Paul. Es cierto, las noches son indiferentes. Nosotros somos los que estamos solos.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

La flecha disparada*

*Por Miriam Cairo. cairo367@hotmail.com

Esto no es un cuento. La acción no está situada en un momento crítico. La acción no se ubica. Tampoco es un retrato ni una descripción. Esto es apenas un pasaje hacia el territorio de lo que permanece adentro. De lo que no ocurre sino como un derrame de leche de estrellas. Se contenta con ser testimonio de una irradiación, de un susurro, de un gesto. He aquí la encrucijada donde lo acontecido y lo narrado confluyen en un texto que no tiene más trascendencia que un suspiro.
Eran las dos de la tarde y teníamos hambre. Hambre de comida. Al otro, al hambre de muslos, dedos, baba y boca, ya lo habíamos saciado en el único hotel que desempolvó su libro de pasajeros para nosotros. Una vez más, el pequeño costado del mundo nos abría sus compuertas.
Esto no es una flecha disparada hacia un blanco pero sí es una flecha disparada. Aquel día, los 36 grados de calor y los 3600 besos que nos dejaron doliendo la boca no nos impidieron reconocer que esa estación de servicio, sin más movimiento que el jadeo de un perro, era una pintura de Hopper en estado vivo. Y nosotros, la flecha lanzada hacia la continuidad del deseo.
Tomados de la mano atravesamos la tupida trama de aire y verano. Con cada paso rasgábamos la tela de la realidad y la realidad se ocupaba de copiar fielmente las escenas lentas y silenciosas de la obra de Hopper. Así como en sus cuadros la luz clara, cruda a veces, está más presente que los propios
personajes, ese sol enrarecido reforzaba nuestro resplandor más que nuestra existencia.
Esto no es el relato de un acontecimiento aunque rememore un instante vivo y hondo de nuestras vidas. No puede ser un cuento porque no responde a un chispazo rápido y breve. Al comienzo pensábamos que aquello que nos unía sería así, un cuaje súbito de ansiedades, un rayo lanzado sobre el centro
efímero del tiempo, pero la vida se encargó de desmentirlo.
Esto tampoco es una novela aunque se permita todo tipo de digresiones. La novela sufre con su patología de la verdad. La novela quiere demasiado parecerse a lo real, y esto simplemente es un recorte de lo extenso. Una narración de la poesía. Un retazo de suavidad y transparencia. Un día entre los días. Un trozo de inmensidad.
Era tan grande la quietud de las calles que nos veíamos obligados a hablar con susurros para no romper la delicada tela del silencio. La avenida ancha y mansa como un río seco, recibía la bravura del sol que se lanzaba violentamente sobre su lecho de cemento. Cruzamos la soledad de la calle y el estancamiento del mundo como los únicos seres vivos de un mediodía asfixiante, aunque el empleado que despachaba combustible tampoco parecía muerto. Hasta la quietud de las veredas era lenta. El aleteo de los pájaros
era lento. Las agujas del reloj se movían vacías de tiempo.
Esto tampoco es una novedad. No se puede colocar en la sección de noticias.
No es algo que se necesite saber. Aquel que no lo lea no podría decirse que estará desinformado. El mundo seguirá girando sobre su eje y el cuento sobre su acción, porque esto no se refiere a algo trascendente y su conocimiento no es imprescindible.
El pueblo no esperaba forasteros. No era un día ni una hora para los negocios inmobiliarios ni para cobro de publicidades. Luego de andar unas cuadras sin encontrar ningún comedor abierto, nos vimos obligados a tantear las puertas, apoyar la cara sobre el vidrio en busca de alguien que nos orientara dónde podríamos hallar un sitio para almorzar. Luego de andar varias calles, una de las puertas que forzábamos se abrió y una mujer joven salió a recibirnos. Era un comedor amplio y absolutamente solitario. Los muebles tenían olor a nuevo y sus dueños recibían por fin los clientes que justificaran tener el local abierto a las dos de la tarde, de un irrepetible miércoles desértico.
Esperamos el menú con pausados y necesarios sorbos de vino, acompañados de una pasta de calabaza fresca que nos daba más motivos para suspirar. Al otro lado, el río con su espuma bañaba nuestros pies no presentes.
Hasta entonces, habíamos creído que los temblores de nuestra dicha no llegaban siquiera a eran pintados por Magritte, siempre atento al azar objetivo, explorando el territorio onírico sin renunciar a la secreta pincelada de la razón. Pero a partir de ese día nosotros ya no ocupábamos el altar de los sueños. Con el trazo de Hopper entramos de la mano en el enorme mural del sentimiento. Y este no es ni siquiera el final de un cuento. Su desenlace no queda resuelto. Su término no es dilemático ni promisorio. Ni
siquiera es circular aunque después del almuerzo hayamos regresado al cuarto de hotel a prodigarnos otros 3600 besos.
Esto es apenas un hilo enredado en los dedos del misterio. Una rasgadura en el viejo manto del mundo. Una manera de decir que la escritura también ocurre sin necesidad de cataclismos.

*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-8455-2007-05-09.html

MI HOMBRE*

Las negras norteamericanas dicen “mi hombre” con las manos en la cintura y la voz firme. Dicen “mi hombre” y no hay cómo contrariarlas. En esas dos palabras cabe la vida entera y una concepción del universo. Al escucharlas, se sabe que defenderán su propiedad con fiereza y convicción.
Ni siquiera pronuncian la palabra hombre como las blancas, les sale de las entrañas, la arrastran por la garganta y la escupen con energía.
Cocinan, friegan y crían los hijos de y para su hombre. Hay una felicidad en hallar un orden férreo para la propia vida. Una justificación y una finalidad clara.
No se me ocurriría elogiar la sumisión. Sí la entrega completa y generosa.
Decía un negro que con la mujer no se discute. Ella siempre tiene razón. Y tiene razón porque lo ama y lo posee.
A sus hombres los critican, les exigen, los sermonean. Pero llegado el momento, darán su vida por ellos sin medir consecuencia ni conveniencia. Son suyos como los hijos, suyos como la fe en ese Jesús que extrañamente les pertenece también, y a la que se entregan con la misma energía demoledora.
Jesús, ese hombre blanco, ese otro hombre que les pertenece y al que le cantan con sus voces de orquesta de vientos haciendo temblar los templos de madera.
Y sus hombres dicen “mi mujer”, no “mi señora”, no “mi esposa”. No pueden dejar de notar que sus mujeres son fuerzas de la naturaleza, hembras con colmillos y garras, panteras que cuidan su prole y su macho.
Me emociona cada vez que escucho a una mujer negra expresar su femineidad y su estar en el mundo a través de dos palabras.
Mi hombre, dicen, y se apropian de lo que les pertenece.
Qué falta de sofisticación, qué escasez de buenas maneras andar proclamando así el amor posesivo. Asusta un poco. Repele como las verdades dichas sin adornos. Produce melancolía a los tibios de corazón, que no disfrutarán el cielo.

*de Mónica Russomanno. russomannomonica@hotmail.com

GRIETA*

Esta mañana, mientras examinaba con detenimiento el muro occidental, he descubierto una rendija muy pequeña, casi imperceptible. Al principio pensé que acaso había estado siempre ahí, y de no ser por la minuciosa inspección que, quizá por puro aburrimiento, se me había ocurrido llevar a cabo, jamás la hubiese descubierto.
Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, la grieta fue creciendo poco a poco, hasta que un mínimo rayo de luz se abrió paso tímidamente entre las tinieblas de la celda, dejándome confuso y también, por qué no confesarlo, algo maravillado. La abertura siguió creciendo; así, no tardó mucho en tener el tamaño suficiente para permitirme vislumbrar lo que existía allende los impenetrables muros: Primero fue el pasillo, en el que se alineaban, una tras otra, las innumerables celdas. Después, pude asomarme al patio, y también se veían con claridad, a pesar de la lejanía, las murallas, toscas y grisáceas, que delimitan la prisión, y a los funcionarios que custodian la entrada (Aunque lo lógico sería suponer que lo que tan celosamente guardan es la posible salida, puesto que nunca se oyó que impidiesen la entrada a nadie en este lugar).
Pero la grieta no cesaba de crecer, y ya podían verse a través de ella las calles cercanas, y los coches patrulla que constantemente rondan por los alrededores. Más allá, hacia el norte, levemente alejadas del gigantesco edificio, se veían las modernas casas de dos plantas que delatan la presencia de la Ciudad. En algunas ventanas, la ropa pendía de los tendedores secándose al sol. En otras, había rostros asomados, mujeres aún jóvenes conversando despreocupadamente, niños entregados a juegos inconcebibles desde este lado del muro, hombres silenciosos contemplando el horizonte, formando el centro de un decorado multicolor que se extendía hacia el centro... Todavía más lejos, nacían otros barrios, igualmente animados y bulliciosos; la Ciudad entera se estaba abriendo a mis ojos mientras la grieta seguía creciendo y creciendo. Ya no era sólo la Ciudad, sino toda la comarca, lo que se extendía allá afuera; todo el valle con sus numerosos pueblecitos, y también las sierras, y más allá de todo la gran cordillera, siempre flanqueada por vaporosas nubes y coronada por un destello blanco. No tardé mucho en abarcar, por la creciente rendija, todas las provincias, los ríos, los innumerables prados, los campos repletos de espigas; un poco más y otros países cercanos fueron mostrándome sin pausa sus vastas maravillas. Muy pronto, hasta las más remotas regiones del planeta habían desfilado ante mis ojos.
Creí entonces que la rendija ya se había ensanchado lo bastante como para poder deslizarme por ella hacia la tan ansiada libertad y corrí hacia la luz que lo inundaba todo. En ese preciso instante se cerró por completo, de forma tan brusca como silenciosa, y mi cuerpo lanzado chocó contra la frialdad del muro. No sé si fue por la impresión del violento impacto, pero en medio de la recién restaurada oscuridad me pareció escuchar una voz que decía:

- Esta rendija era sólo para tus ojos. Ahora conoces el mundo exterior. Acceder a él no ha de ser, sin embargo, tan simple.

- Pero ¿qué debo hacer? - pregunté en un gemido - ¿Cuál es mi delito?¿Cuál la pena que debo cumplir?¿Cuándo podré ser libre si es que la libertad no es sólo un sueño...? - preguntas infinita e inútilmente formuladas, que ahora tampoco iban a tener respuesta. La pared volvía a ser un enemigo pétreo e insondable. Tan sólo podía escucharse el eco de mi voz angustiada multiplicándose por todas las esquinas como una burla cruel, como un mal estribillo.

-Capítulos anteriores en: http://www.aragonesasi.com/sergio/celda.htm

*De Sergio Borao Llop. sergiobllop@yahoo.es
http://al-andar.blogspot.com
http://www.aragonesasi.com/sergio

Entrevista a Juan Carlos Baglietto
http://www.clarin.com/diario/2007/05/09/conexiones/t-01414957.htm

"El reviente me parece antiguo"*
Es uno de los trovadores rosarinos de la primera hora, lleva más de treinta años en la música, y aún así, admite: "no sólo me sigue emocionando subir a un escenario, sino que además me sigue dando un cagazo bárbaro". Dice no entender parte del panorama musical nacional, con "estéticas que me pasan lejos". En el plano familiar, se muestra enamoradísimo de sus tres niños y confiesa: "Hasta que no tenés hijos, no sabés exactamente lo que es el amor".
El 19 y 26 de mayo va a estar presentado "Sabe quien...", su último disco, en La Trastienda, y recorriendo temas de su extensísima carrera, clásicos de siempre que la gente quiere volver a escuchar.

Y la música me ha dado, gran parte de las cosas que me han tocado vivir,

* Si tiene problemas para visualizar este video actualice aquí su versión de
Windows Media Player a la versión 7 o posterior.

Entrevista: Magela Demarco. Fotos: Ary Kaplan Nakamura
mdemarco@clarin.com

Juan Carlos Baglietto, datos biográficos
Nació en Rosario en 1956. Es amigo personal de Joaquín Sabina, quien es el padrino de su segundo hijo. "Con el tiempo hicimos una relación de amistad extra musical y extra todo, de yo ir a España y quedarme en la casa de él, esas cosas". A partir del 1972 integra sus primeros grupos: "Via Veneto" y "Confidencias". En paralelo a la música estudia arquitectura y se gana la vida animando fiestas infantiles durante siete años. "Mi personaje era un hippie que se llamaba 'Tolón', tenía el pelo largo y andaba de jardinero, con gorra y bufanda de colores ".
En 1980 integra la banda "Irreal", junto a Juan Chianelli (teclados), Jorge Llonch (bajo), "Piraña" Fegundez (flauta), Alberto Corradini (guitarra) y Daniel Wirtz (batería). En el '82 participa de una serie de conciertos con una banda integrada por Silvina Garré como corista, Fito Páez como
tecladista, Rubén Goldín en guitarra, Sergio Sainz en bajo y José "Zappo" Aguilera en batería. Con ellos grabó "Tiempos difíciles", el primer álbum de rock nacional en alcanzar el disco de oro. Temas de ese disco como "Mirta, de regreso" o "Era en abril", alcanzaron una gran difusión en las radios.
Luego, llegaron las exitosas presentaciones en Obras, en plena Guerra de Malvinas. Y más tarde llegó su próximo disco: "Actuar para vivir". En 1985 saldría "Modelo para armar", álbum donde ya no contó con la participación de Fito Páez.
En el '84 edita " Baglietto y Compañía", "Modelo para armar" en el '85. En 1986 saca "Acné", un homenaje a la música con la cual Baglietto creció, disco que contenía temas como "Los días de Actemio", de Los Gatos, o "Tema de Pototo", de Almendra. Luego vinieron "Mami", "Ayúdame a mirar", "Postales
de este lado del mundo", junto a Lito Vitale, disco que incluía temas de populares autores, como Carlos Gardel, Homero Manzi, los hermanos Expósito, Mariano Mores y Discépolo, "Corazón de barco", "Luz quitapenas", "15 años", en el '98, fue grabado en vivo durante unos shows en el teatro Opera y es un
recorrido por todos sus éxitos en el cual participan grandes figuras como León Gieco, Fito Páez, Ana Belén, Joaquín Sabina y Alejandro Lerner. En el 2001 retomó el trabajo conjunto con Lito Vitale.
En los últimos años, fue muy común verlo subido a distintos escenarios junto a Lito Vitale, Silvina Garré y demás cantantes, pero desde el '96 que Baglietto no sacaba ningún disco solista. Finalmente, el año pasado editó "Sabe quien...", con músicos de la talla de Lucho y Martín González, Víctor Carrión, Cristian Judurcha, Ernesto Snajer, Federico Vila y Juan Pablo Rufino y donde interpreta canciones de compositores como Jorge Fandermole, Fernando Cabrera, Rubén Blades, Jairo, Javier Ruibal, Adrián Abonizio y Roque Narvaja. El 19 y 26 de mayo va a estar presentado "Sabe quien..." en La Trastienda (Balcarce 460, San Telmo- Tel. 4342-7650 ) y recorriendo su extensísima carrera con esos temas de siempre que la gente nunca se cansará de escuchar.

*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/diario/2007/05/09/conexiones/t-01414957.htm

*

Queridas amigas, queridos amigos:

El domingo 13 de mayo del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música de la compositora mexicana Marcela Rodríguez. Las poesías que leeremos pertenecen a Edgar Castellanos Jiménez (Ecuador) y la música de fondo será de Pedro Nel Martínez (Colombia). ¡Les deseamos una feliz audición!

ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!

REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!

YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com

Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA

*

Reescribiendo noticias. Una invitación permanente y abierta a rastrear noticias y reescribirlas en clave poética y literaria. Cuando menciono noticias, me refiero a aquellas que nos estrujan el corazón. Que nos parten el alma en pedacitos. A las que expresan mejor y más claramente la injusticia social. El mecanismo de participación es relativamente simple. Primero seleccionar la noticia con texto completo y fuente. (indispensable) y luego reescribirla literariamente en un texto -en lo posible- ultra breve (alrededor de 2000 caracteres).

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