COMO UNA GRAN PALOMA DE SOMBRA...
ESCORPIÓN*
Puede que haya sido la vida simplemente
o la fábula de la rana y el escorpión
o esa parte retorcida del dolor y la soledad
pero haya sido lo que haya sido
ya no puedo reconstruir el cristal de mi felicidad
ni determinar dónde se disfumó mi flor y mi follaje
que honda disparó mi poema
o que piedra destrozó mi boca que cantaba
soy
sin embargo soy aún
un hacedor de versos y canciones
un militante consecuente de la energía
un tipo enamorado con las manos
repletas de caricias
el corazón colmado de ternura
y la boca rebosante de besos y poemas
soy todavía un hombre convencido
un combatiente de la vida y las ideas
un poeta enamorado
que necesita de la inteligencia y de la piel
para tocar el cielo
o remontar el poema
soy un hombre honesto
dentro de su naturaleza
un desesperado
que desde entonces
no puede dormir.
*de Leopoldo González adambuenosaires_44@yahoo.com.ar
Como una gran paloma de sombra...
ENTREVISTA AL POLITOLOGO
Adam Przeworski: "Calidad democrática es evitar que el dinero controle a la política"*
La democracia argentina muestra un notable vigor, pero algunos de sus pilares (como el Parlamento, los partidos políticos y el sistema federal) quedaron a la zaga y siguen esperando necesarias reformas.
*Fabián Bosoer.fbosoer@clarin.com
La vida de Adam Przeworski, 67 años, polaco-norteamericano, estuvo signada desde su nacimiento por los acontecimientos de la política mundial. Nació nueve meses después de que los nazis invadieron y ocuparon Polonia y no alcanzó a conocer a su padre, que fue alistado en el ejército polaco y asesinado por los rusos en la masacre de Katyn. Estudió filosofía en la Universidad de Varsovia y marchó a los Estados Unidos en 1961, poco después de la construcción del Muro de Berlín. A comienzos de los 70 se encontró en Chile con la experiencia socialista de Salvador Allende e inició entonces una línea de estudio sobre la socialdemocracia y los problemas para conciliar el capitalismo y la democracia.
En las universidades norteamericanas desarrolló una prolífica carrera en ciencias políticas, llegando a ser reconocido como uno de los más prestigiosos politólogos contemporáneos. Enseñó en las Universidades de Washington, Chicago y Pennsylvania, entre otras, y es profesor de la Universidad de Nueva York. Es autor de numerosos libros y artículos sobre las transiciones a la democracia en América latina y Europa del Este, junto a Guillermo O'Donnell y Philippe Schmitter.
Participó en Buenos Aires de las Jornadas "Repensando políticamente el estado del Estado" organizadas por la Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés. Conversó con Clarín sobre las expectativas y desafíos que encuentra Cristina Kirchner al iniciar su mandato presidencial.
Actualmente se habla mucho -y todos parecen coincidir- sobre la necesidad de mejorar "la calidad de la democracia". Pero a la hora de explicar sus contenidos, las opiniones difieren. ¿Cuál es la suya?
Me parece que la forma correcta para pensar sobre esto es la siguiente. Hay algunos casos que no podemos ver como democráticos: comparar si Pinochet fue menos democrático que Videla, o si Stalin fue menos democrático que Hitler, no tiene sentido. Estos regímenes eran dictaduras, claramente, y tienen una puntuación de cero. Ahora bien, esto no quiere decir que no podamos decir que un país es más democrático que otro. Aquí es donde uso al embarazo como analogía. No se puede estar "un poco" embarazada; sí se puede estarlo de un mes, de dos meses, y así. Es posible hacer diferenciaciones. Por ello es que soy sumamente comprensivo respecto de los esfuerzos para evaluar la calidad de la democracia.
¿De qué modo debe evaluarse esa calidad y en qué medida puede representar una extensión o una restricción a su desarrollo?
El problema con este tipo de esfuerzos es que es muy difícil idear medidas satisfactorias sobre la calidad de la democracia; y uno debe ser muy cuidadoso.
¿Cuidadoso en qué sentido?
Uno debe ser muy cuidadoso porque esta frase, "la calidad de la democracia", se está convirtiendo en un instrumento geopolítico del gobierno norteamericano y de las instituciones financieras internacionales, que es usado para impulsar una agenda política e institucional en varios países. En este sentido, existe una explosión de intentos para probar y calificar "un buen gobierno". Pero ¿qué significa buena gestión desde el punto de vista del gobierno de Kenia o de Indonesia? Significa que el gobierno norteamericano dice "vamos a darles cientos de millones de dólares si hacen tal cosa en su sistema político". Y mucha de la gente que defiende este tipo de agendas no tiene ni idea de lo que hace. Y las consecuencias, como se vio en la década del 90, resultan nefastas.
¿Sería diferente si este tipo de decisiones políticas se basaran en investigaciones sólidas y datos confiables, que tengan en cuenta las características de cada país?
En ese caso me mostraría renuente pero comprensivo igual. No lo sabemos.
Digamos que introducimos una justicia independiente. ¿Qué logra una justicia independiente, pongamos, en Ecuador? Leo una nota corta sobre el tema y la conclusión es que una justicia independiente vuelve más baratos los sobornos a los jueces. Cuando los jueces carecen de independencia respecto de los
políticos, es necesario sobornar a un político, y éste debe compartir ese dinero con otros políticos para que lo apoyen. Pero las reformas que aumentan la independencia del Poder Judicial lo que logran es "abaratar" los sobornos a los jueces ya que las firmas extranjeras pueden elegir un juez tras otro, eliminando la intermediación de los políticos. De tal modo que el debate sobre la calidad de la democracia debe llevarse adelante con una mayor comprensión de sus consecuencias políticas.
¿Lo que usted está diciendo es que no existe una neutralidad valorativa, una fórmula objetiva respecto de lo que significa mejorar nuestras democracias?
Así es, y que muchas de estas iniciativas ocultan una agenda ideológica.
Tomemos, por ejemplo, el ranking de países de la Freedom House. Catalogan a los países según la libertad de la gente para hacer cosas. Es así como EE.UU. ocupa casi el primer puesto. Los norteamericanos tienen libertad para crear partidos políticos y para votar. Pero no forman partidos políticos y más de la mitad de la población no vota, ni siquiera en las elecciones presidenciales. Me parece que esta idea de libertad es un potencial abstracto divorciado de la capacidad para ejercitarla y es además poco convincente y contaminada desde el punto de vista político. Rosa Luxemburgo dijo alguna vez: "El problema no es ser libre sino poder actuar libremente".
Dentro de este espíritu, debiéramos preguntar cuántos partidos existen, qué es lo que proponen, y con qué frecuencia compiten y son electos los pobres, por ejemplo.
¿Cómo encuentra en este plano a las instituciones democráticas en la Argentina?
Creo, en primer lugar, que la crisis del 2001, contrariamente a lo que se ha dicho y leído tantas veces, mostró la fortaleza de las instituciones democráticas, no su debilidad. En medio de un descalabro económico y social tan agudo, las decisiones institucionales se fueron tomando según las reglas constitucionales y con arreglos pacíficos. Eso pesó mucho para lograr la recuperación que se produjo en los años siguientes. Lo que no significa que se hayan superado los problemas que ya se veían entonces.
¿Qué viene primero: la recuperación política o la económica?
Mi visión es que hay un éxito económico notable que puso un parche sobre las dificultades institucionales. El papel del Congreso sigue siendo secundario y no se corresponde al que supone el propio régimen presidencialista como gran foro donde se habla y discute, y donde se arriba a algunos compromisos.
Los partidos políticos, lo mismo: han dejado de funcionar como representaciones nacionales de las opiniones e intereses del espectro social. Y hay también un serio problema con el federalismo argentino, con una descentralización excesiva y contraproducente. Todo esto aguarda algún tipo de reformas, pero por lo que veo no se ha avanzado mucho.
La flamante presidenta argentina lanzó algunas ideas sobre estas cuestiones: reformas institucionales, pacto social, nuevas fuerzas políticas... ¿Qué opinión le merece?
Creo que Cristina Kirchner tiene varias condiciones favorables, que no tuvieron sus antecesores, para realizar un buen gobierno. El Estado es más fuerte, está menos endeudado, su capacidad para implementar políticas ha aumentado, además, claro, del marco externo que le permite al país sacar
grandes provechos de esta fase de la globalización gracias a sus exportaciones de alimentos, o al turismo. Habrá que ver cómo aprovecha estas circunstancias con políticas que sostengan el crecimiento y mejoren la distribución de la riqueza.
¿Cómo abordaría entonces usted el estudio de la calidad de la democracia?
Lo primero que consideraría es el ingreso del dinero en la política. Esto es lo que diferencia realmente a las democracias. La democracia es un sistema universalista, una suerte de juego con reglas abstractas universalistas.
Pero los recursos que los distintos grupos aportan a este sistema son distintos. Ahora bien (suelo dar siempre este ejemplo), imagine un partido de básquet que se juegue entre gente de dos metros de altura y otros petisos como yo, que medimos poco más que un metro y medio. El resultado es claro: por más que se respeten y apliquen las reglas de juego establecidas, estamos jugando partidos en condiciones muy desiguales, entre gente que puede gastar mucho dinero y otra que no.
¿O sea que no alcanza con establecer y respetar las reglas de juego para tener un juego justo?
Lo que digo es que cuando el dinero ingresa en la política, el poder económico se transforma en poder político y éste a su vez se vuelve instrumento del poder económico. Esto es lo que estamos viendo en muchos países. Si tuviera que medir la calidad de la democracia, allí donde me fijaría primero es en todas las reglas y prácticas que regulan el ingreso de dinero en la política. Calidad democrática es evitar que el dinero controle a la política.
Copyright Clarín, 2007.
CICLO ARGENTINO FAVORABLE. "HUBO UN EXITO ECONOMICO NOTABLE QUE PUSO UN
PARCHE SOBRE LAS DIFICULTADES INSTITUCIONALES", DICE PRZEWORSKI.
Los expertos y los consejeros del Príncipe
La Maestría en Administración y Políticas Públicas de la Universidad de San Andrés, que dirige Carlos Acuña, cumplió diez años y lo celebró convocando a una jornada para "Repensar políticamente el estado del Estado". Abundaron allí diagnósticos, estimaciones y recomendaciones para lo que se coincide en
definir como la necesidad de un "fortalecimiento estratégico" del Estado.
Adam Przeworski compartió la mesa de cierre junto al economista, sociólogo y ex ministro brasileño Luiz Carlos Bresser Pereira.
Przeworski explica que no es la función de los expertos señalar cuál es el mejor camino o la receta más indicada sino dar buenos argumentos a favor y buenos argumentos en contra. Luego, es siempre el político quien decide.
Recuerda una anécdota: "Yo participé una vez en un seminario entre la primera elección y la asunción de Fernando Henrique Cardoso en Brasil. Había allí una veintena de antiguos amigos, intelectuales, economistas y politólogos. Se discutía el tipo de cambio y el presidente electo pedía opiniones. Todos coincidían en ciertos diagnósticos, pero unos postulaban mantener el tipo de cambio fuerte y otros planteaban la deflación. Después de tomar envión me atreví a preguntarle: 'Fernando, ¿qué vas a hacer?, tú sabes menos de economía que yo y yo no sabría qué hacer'. Y él me dijo: 'mira, ahora voy a escuchar a la gente de más confianza'. Esa fue su respuesta".
Señas particulares
Autor de "Democracia y mercado: reformas políticas y económicas en Europa del Este y América Latina" y "Democracias sustentables" (Paidós).
PROFESION:POLITOLOGO, EXPERTO EN DEMOCRATIZACION
EDAD: 67 AÑOS
ACTIVIDAD: PROFESOR DE LA UNIVERSIDAD DE NUEVA YORK
*Fuente: Clarín
http://www.clarin.com/suplementos/zona/2007/12/09/z-04415.htm
Domingo, 09 de Diciembre de 2007
Re-divertido*
*Por Sandra Russo
Así como lo ven, Macri lo hizo. Y tuvo que hacerlo a la manera íntimamente épica que remite más a los relatos míticos clásicos que a la cultura psi de los que, a grandes rasgos, puede decirse que no lo votaron. Y ojo: que no es un detalle. Por los candidatos que se le fueron cayendo, estamos a las
puertas del gobierno de alguien con quien los códigos que estaban implícitos, incluso con sus enormes diferencias, con Ibarra y con Telerman, se esfuman. ¿Un editor de libros de autoayuda en la Secretaría de Cultura? ¿A quién podía ocurrírsele?, fue el grito de los involucrados, artistas y consumidores culturales. A Macri, por supuesto, si a él lo votaron por empresario. Y eso es un ingrediente de lo que Macri Mauricio hizo de su historia personal. Llegar a la instancia de asumir como jefe de Gobierno de
Buenos Aires electo, y seguir siendo llamado "empresario". Se le dice de muchas otras maneras, pero voy al hecho de que no lo desacomoda que lo llamen empresario. Y quizá, Dios mío, lo sea, y su empresa personal nos incluya a todos como representados. No es lo mismo que tener decenas de miles de obreros y empleados, como su padre, pero no es poco. ¿Haría falta tanta agua para apagar tanto fuego?
Digo que lo de Macri Mauricio se parece más a los relatos clásicos que al Edipo que frecuenta la clase media, porque en la historia pública de Macri Mauricio no hay madre. (Un toque Pro: en la página oficial, si uno acepta el "Conocé a Gabriela" o el "Conocé a Mauricio", ambos se ajustan también ahí a
los relatos clásicos. No son mencionados como hijos, sólo como padres: tampoco allí hay pasado, sino apariencia de envión hacia adelante.) No es éste, claro está, el intento de hacer una interpretación psicológica de Macri Mauricio, sino una lectura de un aspecto de su perfil público.
Sobrevivir a Macri Franco, sobrevivirlo en las lides, en los desafíos, en el don de mando, en el gesto voraz, en la acumulación de algo valioso (esto es: dinero; poder. Las pendejas del octogenario Macri Franco son un detalle de ambientación). Se puede suponer con algo de verosimilitud que Macri Mauricio
debe haber dudado de sí mismo, como hacen todos los varones cuyos padres han logrado moldearse en yeso dentro de ellos. Esos varones cuyos padres han sido siempre modelos de algo. Macri Franco es un modelo deleznable para la mayoría de los argentinos, alguien que usó las coyunturas más aberrantes
para seguir exprimiéndole el jugo al capital. Pero también es previsible que la historia oficial de los Macri cuente otra cosa, y que Franco acapare todos los adjetivos valorables para gente como ellos: básicamente, competitividad.
Macri Mauricio fue increíblemente competente para triunfar sobre el padre en muchas materias difíciles. Es cierto que en épocas de Macri Franco, el poder era tan servil y tan ignorante que bastaba un apriete y una coima para ganar licitaciones o pedir leyes a medida. Y contra ese sonido ambiente que
insiste en los clichés de radiotaxi, Macri Mauricio asumiendo como jefe de Gobierno de la ciudad y aspirando de aquí en más a la Presidencia, indica que la derecha quiere tomar el toro por las astas. Basta de pedir favores, basta de pagar sobornos, si total con una buena campaña y un buen candidato ya ven, tienen el camino abierto para rectificar el rumbo, algo que siempre quiere la derecha, pase lo que pase: rectificar el rumbo. Ahora porque algo se les ha salido de control. Pero antes, cuando Menem y De la Rúa hacían todo lo que la derecha pedía, también querían rectificar el rumbo: nunca la gente será tan poca cosa y tendrá tan pocos derechos como en la utopía de derecha.
Macri Mauricio estudió en el Cardenal Newman, vivía en Barrio Parque y después hizo Ingeniería en la UCA. Con un padre todopoderoso y en ese ambiente, ¿qué ideas se habrá formado Macri Mauricio de los pobres? Como tenía curiosidad, decidió ser presidente de Boca Juniors. Debe haber sido fuerte ese descubrimiento de los que se mueven de a muchos y no tienen nada.
Ese mundo multicolor lleno de gente transpirada y matones, choripanes y festejos, contratos millonarios y conventillos. Pobres todavía más pobres que los empleados y los obreros de Macri Franco. Pobres, pobres, muchos pobres. Estos son los que votan, debe haber pensado Macri Mauricio. Y como a Boca le iba bien y él hizo un merchandising buenísimo, el hijo de Franco comenzó a ser querido y vitoreado en el barrio... y gratis: Macri Mauricio nunca tuvo que pagar aguinaldos.
Lo de él fue imponer una imagen que no le costó nada imponer, porque por esas asombrosas vueltas de la vida, después de Cromañón, y gracias a Gabriela Michetti, con no ser Aníbal Ibarra alcanzaba. Juntos, él y ella, protagonizaron su primer estelar cuando cargaron contra Ibarra y se colgaron del desastre. Muchos advertían que en la Legislatura se llevaba a cabo una evidente operación política, pero no había discurso habilitado para enfrentar el dolor de los padres de las víctimas.
Macri Mauricio tenía toda la calle que podía tener un chico de su clase: nada. Pero tenía millaje en despachos. Había sido, en su primera juventud, un padre de familia ordenado y trabajador. Integró directorios de Socma y Sevel. Sabía dejar hablar. Sabía cómo se doblegan ante los poderosos los que
ya tienen algo y quieren más. Pero ignoraba y sigue ignorando cómo viven y qué sienten los que no tienen nada. La gente más pobre que había en el mundo del pequeño Macri Mauricio eran las mucamas. Y algo de aquellas imágenes de delantales azules y blancos debe haber extrañado el candidato cuando lanzó
su última campaña entre pobres, pero pobres muy pobres. Pobres que vivían en suelo de tierra. Hubo que afelparle el paso con alguna madera que impidiera que sus zapatos se mancharan. Y hubo quien le puso una nena pobre con la camiseta del PRO al lado. Macri Mauricio se arrepintió de esa escena. Estaba
usando a los pobres, lo acusaron los zurdos de siempre. El pidió disculpas: "Le hubiese dicho a la nena retirate", dijo. Escribí una columna en ese momento: "Retirate" se le dice a la hija de una mujer que seguramente jamás estará en condiciones de ser mucama de la familia Macri. En Barrio Parque hay pasacalles de agencias que ofrecen "Mucamas como las de antes". Que no te contesten. Que no sean cocoritas. Que sepan limpiar, ¿o a qué han venido al mundo?
Pese a su insistencia con la palabra "equipos", que no indica una dirección ideológica sino apenas gente trabajando, Macri Mauricio logró llegar hasta acá. Su gobierno es todavía imprevisible, en tanto nadie sabe hasta dónde este hijo que superó a su padre estará dispuesto a ir, hasta qué punto usará el poder público para que la realidad porteña se parezca más a una red de producción para dueños contentos que a una ciudad moderna. Que Macri no sea un político no tiene nada de moderno. Más bien, da miedo.
Así como lo ven, Macri Mauricio dejó estampada en nuestras retinas aquella escena del baile con Michetti en su silla de ruedas, bajo una lluvia de papelitos amarillos y negros. El y sus ojos celestes, él y su acento afectado casi como un dialecto innecesario. El y su nueva novia, muy mona.
Creo que se llama Mona o Monona o algo así. Seguro que hoy bailan de nuevo con Gaby. Mauricio cuando se pone loco es re-divertido.
*Fuente: Página/12
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-95954-2007-12-09.html
El Tata Barco*
*Por Jorge Isaías. jisaias46@yahoo.com.ar
Se lo ve en todas las fotos de los equipos del Club durante los últimos cincuenta años, por lo menos, aunque nunca haya jugado al fútbol. Eterno utilero, durante los partidos llevaba además una valijita de madera cuyo contenido era un misterio. Supongo ahora que habrá llevado una botellita de alcohol, algunas vendas y el infaltable frasco de aceite verde.
La había pintado de un rojo violento, donde un ojo blanco y redondo como un círculo guardaba en el centro una hache un poco vanguardista, con sus palitos verticales hinchándose hacia fuera, como pidiendo cancha, como diciendo: "ojo aquí viene un macho" aunque su condición femenina fuera obvia.
Heroica valijita de madera que está junto al utilero, a Teófilo Barco, a quien llamaban El Tata, en todas las fotos. Valijita que usaba como un arma certera contra la cabeza de algún adversario casual, en las escasas trifulcas de entonces. Cómo serían de esporádicas las peleas entre hinchadas que las canchas carecían del tejido reglamentario.
Los equipos salían de vestuarios vecinos, y siempre el mejor se lo dejaba ?como cortesía? al visitante. Por ejemplo, en nuestro caso el que tenía baños. Los nuestros se cambiaban en unas instalaciones de la cancha de paleta, en rigor no era un vestuario o también lo hacían en el polígono de tiro que ya estaba en desuso entonces.
Líricos tiempos entonces. Donde el árbitro no tenía que ser escoltado por la policía para entrar a la cancha. Se vestía en la sede del club y algún comedido lo llevaba en auto hasta la cancha, lo dejaba en el portón y él entraba tranquilamente filtrándose entre el público.
Las hinchadas ocupaban los laterales y la local también detrás de los arcos. En el sector del lateral en nuestro caso también había una hilera de bancos, que todavía existen aunque ahora han agregado una pequeña tribuna. Los visitantes miraban el partido parados. Eso era todo.
Pero hoy, la hinchada visitante entra por otra puerta y por otra calle. Un alto tejido lo separa del que usa el árbitro para pasar a su vez hasta el campo de juego y además hay otro que separa a éste de la hinchada local.
Tanto tejido, tanto alambrado por un partido de mala muerte, diré parafraseando a Prevert.
Y según testimonian las fotos antiguas iba mucha más gente a ver los partidos, pese a que no hay estadísticas concretas, eso es algo ya indiscutible.
Hay que rascar mucho en la memoria para resaltar un hecho de violencia. Hoy no me acuerdo de ninguno que yo haya presenciado, si bien las pullas y las bromas siempre existieron. Pero no pasaban de un juego de ingenio.
Lo cierto es que Teófilo, o El Tata como prefieran, fue uno de esos hombres que ligó su vida a la Institución, aunque no necesariamente esté en la lista de los fundadores del Club.
El Tata fue el asador oficial del club durante los últimos 40 años, casi hasta un día antes de morir, a los ochenta y cinco años.
El tata, cuando ya no pudo hacer más nada por el club, pidió ir los domingos a colgar la red en los arcos y se le concedió. Se lo veía los domingos a mediodía con sus manos ya temblorosas ubicar las pequeñas argollas a los ganchos de los postes y luego partir hacia su casa a comerse los sacrosantos tallarines y regresar a horario para ver el partido.
En sus tiempos de utilero, aparecía con el bolso donde traía las camisetas rojas y los pantaloncitos blancos, las medias de franjas rojiblancas. Allí no había disturbios porque tenían su número. El problema venía con los botines porque cada cual quería usar el mejor. Salía del vestuario, es decir del polígono y con un gran bolso de lona marrón con nudo corredizo en la boca, al hombro; lo bajaba y se lo ponía entre las piernas y frenaba a los más ansiosos con su palabra calma y las palmas hacia adelante y en alto. Ademán que yo presuponía a Zeus cuando creó el Mar.
-Paciencia muchachos que hay pa'todos...
Yo no me impacientaba, apoyaba mi espalda contra uno de los pinos que sombreaban densamente ese sector y esperaba. Cuando el último compañero obtenía su par de botines, El Tata metía la mano en el fondo del bolso y me tiraba ese par que nadie había querido. Porque eran los más grandes, una ventaja que me daba el gigantesco pie que tuve desde muy chico. Allí me decía:
-Tomá Saía.
Omitiendo dos letras de mi apellido, porque al final era una cuestión de detalle.
Entonces sí, ingresaba nuevamente a las instalaciones y dejaba el bolso para salir con su valijita de madera. Ahora dejaba de ser utilero y pasaba a ser asistente. A veces, también cubría el lugar del aguatero, llevando además una gran bota de lona con agua para que tomaran los jugadores.
Cuando el partido se jugaba en otro pueblo, casi la única forma de enterarse del resultado era esperar los camiones que volvían con la hinchada.
En ese caso, cuando se le preguntaba:
-Y Tata, ¿cómo salimos...?
Si el resultado había sido adverso, decía serio y seco:
-Perdieron estos perros, che...
Y si era favorable, con una gran sonrisa repetía:
-Ganamos, che, ganamos.
Y arrojaba esa gran gorra hacia el cielo, la eterna gorra que le cubría la cabeza y que aparece en todas las fotos como una gran paloma de sombra.
Cuando hubo dejado este mundo se pudieron envolver sus restos con la gran bandera rojiblanca en premio a su pasión, pero él tal vez no supo pedirlo en vida y la verdad es que a nadie se le ocurrió.
*Fuente: Rosario-12
http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/rosario/14-11423-2007-12-06.html
*
Queridas amigas, queridos amigos:
El domingo 9 de diciembre del 2007 presentaremos en la Radiofabrik Salzburg (107.5 FM), entre las 19:06 y las 20:00 horas (hora de Austria!), en nuestro programa bilingüe Poesía y Música Latinoamericana, música del compositor español Alberto Hortigüela. Las poesías que leeremos pertenecen a Isabel Cristina Arroyo Calvo (Costa Rica) y la música de fondo será de Rikchariy (Andes). ¡Les deseamos una feliz audición!
ATENCIÓN: El programa Poesía y Música Latinoamericana se puede escuchar online en el sitio www.radiofabrik.at
(Link MP3 Live-Stream. Se requiere el programa Winamp, el cual se puede bajar gratis de internet)!!!! Tengan por favor en cuenta la diferencia horaria con Austria!!!!
REPETICIÓN: ¡La audición del programa Poesía y Música Latinoamericana se repite todos los jueves entre las 10:06 y las 11:00 horas (de Austria!), en la Radiofabrik de Salzburgo!
Cordial saludo!
YAGE, Verein für lat. Kunst, Wissenschaft und Kultur.
www.euroyage.com
Schießstattstr. 44 A-5020 Salzburg AUSTRIA
Tel. + Fax: 0043 662 825067
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